El enigma de Elvis Presley - Parte final

Minutos antes de anunciarse su muerte, varios vecinos de la mansión de Elvis afirmaron haber visto salir un helicóptero de Graceland, la mansión de Presley. También es muy extraño que pese a lo “inesperado” del deceso ocurrido cerca de las 14:56 de la tarde, entre esa hora y la mañana siguiente cuando se realizó el sepelio, le hicieron la autopsia, lo embalsamaron, mandaron a hacer la urna, consiguieron 16 limusinas blancas y un Cadillac del mismo color, 500 rosas, seleccionaron la música y los grupos que ejecutarían la música que se oiría en el funeral, compraron la ropa para el acto, contactaron a varios sacerdotes, organizaron un dispositivo de seguridad de 200 hombres y planificaron el trayecto de la comitiva. ¡Todo en menos de 24 horas! Sin embargo, ante tal prodigio de organización, sólo algo falla en esa  “perfecta” sincronización de maquinaria de reloj y es la llamada que hizo Ginger Alden, la pareja de Elvis, a National Inquirer, notificando su muerte a las 11:30 de la mañana, tres horas antes del fallecimiento. 
También llama la atención el desinterés por la gira que Elvis debería haber iniciado semanas después: no había ensayos pautados ni músicos contratados, ni tampoco había ordenado mandarse a hacer nuevo vestuario, algo que era tradicional en Presley. Igualmente, como otro hecho significativo a destacar, semanas antes su actitud no era la de un artista que se estaba preparando para una extensa gira, ya que siguió engordando y despidió a varios de sus empleados que llevaban años con él. ¿No es esto una prueba más de que ya ellos sabían que esa gira no se realizaría?. Otros hechos inexplicables que levantan muchas suspicacias acerca de la simulación de la muerte de Presley: días antes de su “muerte”, desaparece su avión, sus joyas, tres publicaciones infaltables (la Biblia, un libro de farmacopea y otro de numerología) y las  fotos de su amada madre. Vale decir también que un día después de su muerte, una de sus ex novias, Lucy de Barbon, recibió en su casa, vía correo, una rosa de parte de Lancelot, apodo que usaba Elvis durante su relación con ella y que sólo ellos dos conocían. Otro detalle: Elvis dijo en varias ocasiones delante de sus colaboradores, que cuando el muriera deseaba ser enterrado junto a su madre, pero extrañamente su voluntad no fue cumplida.  Otro hecho extraño que refuerza la sospecha de que Elvis simuló su muerte es que un mes antes de su muerte retiraron fuertes sumas de dinero en efectivo de su cuenta personal, llegando incluso en una ocasión a retirar un millón de dólares en efectivo y hay que ver la descomunal cantidad de dinero que era ese monto en aquel tiempo de 1977. Por si fuera poco, observen este otro hecho curioso: el certificado original de defunción desapareció y fue emitido otro dos meses más tarde. El mencionado certificado de defunción registra que al morir Elvis Presley pesaba 76 kilogramos, cuando en verdad, en el momento de su muerte superaba los 115 kilogramos de peso. Otros hechos sospechosos: su familia no denunció la profanación de su tumba, ni cobró su millonaria póliza de seguro. Según empleados del Aeropuerto de Memphis, dos horas después de su muerte, cuando ésta aún no se había anunciado, un hombre muy parecido a Elvis compró un boleto hacia Buenos Aires, pagó en efectivo y dijo llamarse John Burrows, un alias usado por el Presley y que sólo conocían sus más allegados y el FBI. 
Debe agregarse a este relato que, como hecho curioso, en diversas ocasiones Elvis utilizó dobles suyos cuando deseaba salir de incógnito. Uno de ellos, Larry Blong, era su copia exacta, incluso en la voz. Obsérvese el extraordinario parecido físico en las dos gráficas que presentamos arriba de este texto. En 1978, una mujer que dijo llamarse Elizabeth Prince, aseguró haber conocido a Presley en Atlanta y mantenido un romance con él hasta 1981. Era tal la contundencia de lo que sostenía que retó a las autoridades a que la sometieran al detector de mentiras, lo cual se hizo y Elizabeth Prince superó la prueba. 
En 1984 apareció publicada una foto del campeón mundial de boxeo Mohamed Ali, acompañado por Jesse Jackson  y detrás de ellos se veía a un hombre parecido a Elvis Presley. Como era de esperarse, la gráfica causa gran impacto entre el público norteamericano y cuando los periodistas le preguntaron a Alí (Cassius Clay), quién era esa persona, el carismático campeón contestó tranquilamente: “Ese hombre es mi amigo Elvis Presley”. Siguiendo con la cadena de estos hechos extraños y misteriosos, los estudiosos de la vida del Rey del Rock aseguran que el FBI tiene en sus archivos 663 páginas de información confidencial sobre Elvis, “pero curiosamente, la mayor parte de esa información, con fechas posteriores a 1977, cuando como todo el mundo sabe, Elvis murió supuestamente en agosto de ese mismo año. ¿Entonces por qué esos archivos confidenciales tienen fechas posteriores a su “muerte?”. En este mismo orden de ideas, debe recordarse que poco antes de cumplirse veinticinco años de desaparición,  la estación de televisión CNN entrevistó al psiquiatra Donald Hinton, de Missouri, quien afirmó en esa entrevista: “Elvis está vivo y actualmente está tratándose conmigo. Según me ha manifestado y me ha pedido que así lo diga públicamente,  aparecerá oportunamente para explicar el motivo de su larga ausencia”. Al preguntarle el periodista si estaba completamente seguro que el hombre al cual se refería era ciertamente Elvis Presley, el médico psiquiatra respondió: “No tengo la menor duda de que mi paciente es quien dice ser”. Tiempo después, Donald Hinton escribió un libro titulado La verdad acerca de Elvis Aron Presley, en sus propias palabras; señalando, entre otros interesantes aspectos: “Jesse Garon es Elvis Presley”. En las páginas del libro aparecen cartas escritas a mano, con letra idéntica a la de Elvis.  Inesperadamente, Jesse desapareció el 31 de diciembre de 2003 cuando Hinton anunció que daría una conferencia para anunciar, entre otras cosas, la fecha en que el Rey del Rock aparecería ante los medios de comunicación.  Extrañamente, Elvis afirmaba mantener conversaciones con su hermano y que éste lo acompañaba en su mansión y en algunas presentaciones de sus espectáculos.  Según declaró el psiquiatra, su relación con Presley comenzó cuando él (Hinton) asistía a un foro permanente de fans de Elvis, ya que él también era fans del cantante y quería indagar más sobre su vida e intercambiar grabaciones con otros asistentes. Tras dar a conocer ante los presente al foro que era médico, una de las asistentes habituales, a quien en su libro identifica como Shuma, comenzó a hacerle preguntas acerca de tratamientos para el dolor crónico en enfermos reumáticos.  
Al pasar los días,  Shuma y Hinton empezaron a estrechar la relación, hasta que el 30 de junio de 1997 ella le llamó por teléfono para citarlo a una reunión personal donde le haría una  revelación que lo dejaría impactado: “Estoy en contacto con Elvis Presley y me he ganado su amistad. Su vida anónima no está siendo lo placentero y tranquila que él esperaba, pues sufre un grave problema físico, pero teme acudir a un médico por temor a ser reconocido. Necesita un médico de confianza y estoy casi segura que puede ser usted esa persona”. Al contestarle que él estaba dispuesto a ayudarle, se le ofreció sin ningún interés subalterno o pecuniario. Estaba más que interesado en comprobar si aquello era cierto, entonces acordaron verse posteriormente a fin de que Shuma se pusiera de acuerdo con Presley  para ir a visitarlo y conversar con él. Al llegar el ansiado día y entrar en el lugar donde residía Elvis, Hinton se sintió muy emocionado, limitándose  a saludarlo brevemente y a mirarlo discretamente. A pesar de que los años y la cirugía plástica habían modificado su fisonomía, al médico le bastaron pocos minutos para convencerse que aquel hombre era realmente Elvis Presley, quien presentaba un deplorable estado de salud producido por una enfermedad crónica (artritis), la cual escapaba de su especialidad, la psiquiatría, por lo que tuvo que asesorarse con otros colegas médicos especialistas en esa afección, así como consultar libros sobre la materia, a fin de prescribirle un tratamiento adecuado. Las reuniones se repitieron y con el tiempo Jesse/Elvis le tomó confianza y le explicó las razones qué le habían llevado a emprender tan enigmático plan de simular su muerte y desaparecer de la escena pública: “No quería ser recordado como una sombra decadente de lo que fui. Los desastrosos negocios que hice, relacionados con la mafia pusieron mi vida en peligro. Además, me sentía hastiado y prisionero de mi propio éxito. Mi vida personal era un tormento”. Las reuniones prosiguieron. Un día Elvis le dijo a Hinton: “Doctor, voy a reaparecer para contar toda la verdad. No quiero acabar mi vida como una mentira que termina enterrada en una tumba anónima. Necesito su ayuda para escribir un libro. Para que nadie dude le entregaré muestras de cabello, un diente de oro que me extrajeron, unos gemelos que me regaló Ann Margret; los manuscritos del libro y una foto en la que aparezco con mi nieto Benjamín”; cuya existencia de tal fotografía nunca fue desmentida por su hija Lisa Marie. 
En 1994, la Comisión Presley, integrada por 25 expertos investigadores que se mantuvieron durante dos años indagando si realmente estaba muerto, dio a conocer su informe públicamente, declarando: “Luego de un largo y riguroso proceso de investigación y un sinnúmero de entrevistas testimoniales y grabaciones,  hemos llegado a la conclusión inequívoca que el ciudadano norteamericano Elvis Aron Presley Love, mejor conocido como Elvis Presley, de profesión cantante y actor, simuló su muerte”.  Tan sensacional declaración produjo un gran revuelo en muchos países del mundo, y en especial, en los Estados Unidos, donde numerosos medios de comunicación se disputaban entrevistar al vocero de la Comisión Presley, pero quien pudo lograrlo fue el famoso entrevistador Larry King, quien  le entrevistó en su sintonizado programa de televisión, acaparando la atención de millones de personas. Con el transcurrir del tiempo, Elvis no apareció nunca públicamente y la noticia relativa a que sigue vivo, fue diluyéndose con el paso de los días. Vale decir que aunque han transcurrido ya casi 34 años de su “desaparición física”, sobre su existencia o no se tejen numerosas conjeturas y una de ellas sostiene que viviría actualmente en la Patagonia argentina. A pesar de su gran fama y su riqueza material, Elvis Presley nunca fue feliz, porque lo tuvo todo y, a la vez, no tuvo nada, es decir, le faltó lo más importante: el amor de un ser que lo amara realmente y que lograra alejarlo de la terrible soledad en que vivió siempre, a pesar de estar rodeado constantemente de mucha gente. Esa fue la triste paradoja de su vida. 
 
Si  realmente hoy vive, en enero de 2011 habría cumplido 76 años de edad.  Cierto o no, el Rey del Rock sigue viviendo en el corazón y sentimientos de sus millones de seguidores en todo el mundo, unos convencidos de que todavía anda por ahí, y otros, para recordar a quien revolucionó la música del siglo XX
Según algunos periodistas y varios medios norteamericanos, se sostiene que esta última gráfica que aquí presentamos pertenecería al rostro de Elvis Presley y que esta sería su apariencia actual, ¡claro!, con el cabello teñido de color negro. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

4 comentarios:

  1. Bueno...quereis saber la respuesta. Viste algo en el techo ?...nada no ?......pero si te has dado cuenta de mi fuerza manipulativa que poseo para poder manejaos como yo quiero......sorprendente no ?....o que opinas ?
    De todas maneras oss invito a esta página muy interesante para que oss entretengais despues de haber aprendido una lección. Ser curioso no es malo, pero puede ser peligroso profundizarlo...esta vez has tenido suerte.

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  2. El Rey siempre seguirá vivo,...¡Larga vida al Rey¡

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  3. Jamás lo igualaran, aunque pasen los siglos.

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  4. Siempre nos quedara ese misterio. Murió o falseo su muerte. Lo que no se falseara es su musica y su voz. Sera eterna. Por mi parte mejor recordarlo con su joven fisonomía. De viejo pudiéramos llevarnos un chasco.

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