¿Ángeles o extraterrestres? - Primera parte

Según sostienen expertos analistas, estudiosos del fenómeno OVNI, la presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta Tierra es tan antigua como antiguo es el universo y las galaxias, es decir, ellos han estado aquí desde que existe el globo terráqueo. De allí que el libro de los libros, La Biblia, considerado como una de las más antiguas publicaciones, haga repetida alusión en sus páginas de tal presencia, citando incluso palabras de grandes personajes bíblicos. Pero, pese a que los avistamientos de fenómenos aéreos inusuales se remontan a la antigüedad, hacer referencia a la presencia de OVNIS en la Tierra es, todavía, un tema controversial. No obstante, si no es así, entonces ¿por qué numerosas culturas diseminadas por el planeta lo registran desde tiempos remotos? Según el Volumen II de Introducción a la Ciencia Espacial, publicada por la Academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, “los ovnis son objetos materiales pilotados o controlados por seres que no son de este planeta”. Tal referencia es constante también en la Biblia que se refiere numerosas veces a ángeles mensajeros de otros mundos, por lo que es permisible llamarlos extraterrestres. Tan es así que en el Antiguo Testamento (considerado por muchos cristianos como el conjunto de la primera parte de los libros canónicos de la Biblia), y en el Nuevo Testamento (considerado como la parte de la Biblia cristiana compuesta por un conjunto canónico autorizado de libros escritos después del nacimiento de Jesús), no es raro encontrar la descripción del encuentro de tales seres; incluyendo también muchos relatos cuya interpretación ufológica podría señalar la existencia de “vehículos” que llegaron del Cielo, que son llamados en El Antiguo Testamento “bolas de fuego, torbellinos en llamas, barcas de nubes que vuelan, arcas voladoras", etc. ¿Coincidían esas apariciones con los adelantos de una supercivilización? La primera mención de la existencia de “seres distintos en la Tierra" se halla en el primer libro de Moisés (Génesis), en el capítulo 6: "Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la Tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas". Los nefilim (en hebreo, gigantes) existían en la Tierra por aquel entonces y también después, cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: Éstos fueron los héroes de la antigüedad. La Biblia registra en sus notas: “Estos -hijos de Dios- no eran hijos carnales de Dios, sino sus acompañantes”, comúnmente citados como ángeles, palabra hebrea que significa mensajeros.  Leamos ahora el Génesis, capítulo VI, versículo 4: "Existían por aquel tiempo gigantes en la Tierra". ¿Fue la Tierra una especie de parque zoológico y jardín botánico de una humanidad extra-planetaria que trató de colonizar a los terrícolas o de integrarse a ellos, no sin pagar el tributo de sangre?, ya que esos cosmonautas no eran biológicamente iguales a los humanos. En todo caso, su unión con las mujeres produciría hijos más altos que los terrestres normales, es decir, con la distorsión del tiempo, gigantes. La existencia de esos gigantes antes del Diluvio Universal es atestiguada por la mayoría de los pueblos antiguos. En una gruta de Atguetca, cerca de Mangliss, Rusia, se encontraron esqueletos de hombres que miden entre 2,80 y 3 metros de altura. Según una tradición de los indios choluta, consignada en un manuscrito del Vaticano "antes de la gran inundación que tuvo lugar 4.008 años después de la creación del mundo, el país de Anahuac estaba habitado por gigantes"
La propia Biblia habla de esos gigantes y, en especial, del último de ellos, el rey de Basang, Og, que murió en su lucha contra Moisés. Así mismo, los antiguos tailandeses relataron que los hombres de las primeras épocas eran de una talla asombrosamente gigante y los nórdicos, refiriéndose a tradiciones hiperbóreas, sostienen que los primeros seres de la creación eran gigantes. De igual modo, la mitología griega sostiene la tesis de hombres extra-planetarios más altos y más inteligentes que los terrícolas. Vale citar las coincidencias que en la Biblia, el Libro de Enoch y la Saga de Samirza Rucatl señalan que la primera civilización terrestre fue aportada por el pueblo de las estrellas, tesis que corroboran algunos descubrimientos arqueológicos contemporáneos. He aquí un relato del libro de Enoch: “Unos visitantes llamados de diferentes formas: ángeles, santos del cielo, vigilantes del cielo, santos vigilantes, etc.) llegaron a la Tierra, se cruzaron con las mujeres, les revelaron ciertos secretos y finalmente, fueron castigados por su señor”. En su segunda parte, el libro narra sus viajes o visiones y cuenta lo que ha visto de la morada de Dios y vuelve a hablar de los secretos de la mecánica celeste. Algunos pasajes evocan ingenios voladores que producen un ruido ensordecedor. Vale aclarar que en esa época antigua no se conocía la existencia de motor alguno. Sin embargo, Enoch narra: "Vi otro ejército de carros en los que estaban montados hombres y ellos iban sobre los vientos, de Oriente y de Occidente. Se oía el rodar de esos carros y cuando se produjo un tumulto, los santos cayeron en la cuenta del Cielo, la columna de la Tierra fue estremecida por su base y se le oyó de un extremo al otro del Cielo durante un día”. Hay que destacar también que tales fenómenos fueron vistos por él como si los estuviera sobrevolando, describiendo las montañas y los ríos como si estuviera situado encima de ellos. ¿Se refería a la llegada de unos extraterrestres en esa época remota? ¿Viajaban por el espacio interestelar esos seres, semejantes a la especie humana? ¿No es extraño que la Biblia cite en concreto seres superiores, extraños a la raza humana, que se mezclaron con ella? Observemos los versículos del Génesis en los que se refiere a los "Hijos de Dios" (Cap. 6, Versículos 1 y 2): "Cuando los hombres se habían multiplicado sobre la tierra y habían procreado hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas escogieron de entre ellas por mujeres a las que quisieron". Esto se narra con precisión en el Génesis, cuando se refiere a los orígenes del mundo y del género humano. No lo cuenta como una leyenda o creencia antigua; obsérvese el detalle que lo narra como historia y lo coloca en el sitio que cronológicamente le corresponde. Esos escritos -considerados como palabra sagrada- tienen más de tres mil años de existencia. La cita de Enoch prueba también que los "hijos del cielo" superaban a los humanos en cuanto a conocimientos, pues los "ángeles caídos" se convirtieron en maestros de los terrenales.   De acuerdo con la tradición mitológica, los gigantes eran descendientes indeseables de "los celestiales". La mitología se refiere a gigantes varones; no habla para nada de mujeres gigantes. Esto no significa que no nacieran niñas gigantes, pero de todos los datos de los antiguos se saca la impresión de que estas niñas gigantes, si las había, constituían una minoría. ¿Eran extraterrestres esos “ángeles”? Si fue así, podríamos preguntarnos también: ¿Se debió a seres extraterrestres la destrucción de Sodoma?  ¿Trasladó un OVNI a los Reyes Magos hacia Belén?  ¿Fue Noé hijo de un visitante del espacio exterior? ¿Qué vio en realidad el profeta Ezequiel? ¿Con quién habló Moisés en el Monte Sinaí? En sentido algo no concuerda entre los hallazgos arqueológicos y nuestra historia, porque en muchos lugares se han encontrado baterías eléctricas cuya data se remonta a millares de años. De igual modo, también se han encontrando en rocas inscripciones de seres extraños que lucen indumentarias espaciales y cinturones con hebillas. También, líneas de quince cifras que no han sido escritas por ninguna computadora. Marcas de zapatos, tornillos, mapas satelitales, maquetas de aviones y otros artefactos con miles de años de antigüedad. ¿Dónde adquirieron aquellos seres primitivos esos conocimientos para crear lo inconcebible? ¿Acaso fuimos engañados por la historia? Existen numerosas intrigantes señales de que la Tierra fue visitada hace miles de años por vida extraterrestre inteligente. ¿Somos descendientes de los Dioses? 
Un gigantesco OVNI se desplaza sobre el desierto, rayos láser salen de su parte inferior, desplazando grandes bloques de piedra bajo los asombrados ojos de los nómadas. Cuando la nave se ha marchado, quedan sobre la arena tres grandes pirámides. Durante generaciones, los maravillados hombres primitivos contarán el acontecimiento en sus leyendas y libros sagrados, describiendo a la nave como un mensajero de los dioses y a sus pilotos como ángeles sobre carros dorados. Esta escena pudo ocurrir hace unos 5000 años en Gizeh, el enclave de la Gran Pirámide de Egipto y, en diferentes épocas, en otros lugares como Stonehenge, Inglaterra; en el este de Islandia y en América del Sur. Pero, ¿por qué una civilización avanzada tendría interés en ayudar a los indígenas a construir estas enormes estructuras? Las teorías van desde afirmar que eran transmisores cósmicos. ¿Puertas hacia las estrellas? Estas ideas no son nuevas. El concepto de que avanzadas civilizaciones de las estrellas influyeron en el progreso humano, ha estado presente por lo menos desde la época victoriana, cuando la Sociedad Teosófica imaginó una historia alternativa para el hombre. La teoría se fundamenta en la consistencia de las imágenes y los iconos de los pueblos antiguos. Existe también una uniformidad en sus leyendas y en las características de sus dioses que no puede deberse sólo a la casualidad. Se refieren a la similitud de relatos de origen tan disperso como el antiguo Egipto, el imperio Maya y la antigua China, ninguno de los cuales tuvo contacto con ninguno de los otros. Una de las mejores descripciones de los visitantes alienígenas se encuentra en uno de los más antiguos textos de la India: el Mahabhrarata, en el cual los autores describen lo que ellos llaman Virmana, palabra que significa “maquina voladora". En el texto, las virmanas se describen como vehículos voladores utilizados con fines militares, piloteados por dioses indios. Una de esas armas es llamada Agneya y aparece en un pasaje particularmente impactante: “Fue disparado un proyectil llameante, dominado por el resplandor de fuego sin humo. De repente, una espesa niebla envolvió las huestes. Todos los puntos del horizonte se oscurecieron repentinamente. Empezaron a soplar vientos portadores del mal. Las nubes se agolparon en lo más alto del aire y llovió sangre. El sol parecía girar sobre sí mismo. El mundo, abrasado por el calor de tal arma, parecía tener fiebre”. A primera vista, esto podría parecer un arma nuclear haciendo explosión, lo cual, dado que conocemos estas armas desde hace relativamente poco tiempo, indujo a los entusiastas a pensar que la Virmana tenía que ser de origen extraterrestre. En este mismo orden de ideas, dibujos de lo que parecen ser astronautas se encontraron en cavernas de América, Europa, África, Extremo Oriente y Australia. También referencias de antiguas zonas de aterrizaje para los OVNI. La más conocida es la llanura de Nazca, en Perú, que sólo puede ser identificada como una estructura global por medio de fotografías aéreas. Al respecto, los arqueólogos afirman que las señales de Nazca son caminos incas, pero se hace difícil aceptar el hecho de que no conduzcan a ninguna parte. El mayor problema en relación con las visitas de alienígenas reside en como pudieron recorrer las enormes distancias interestelares para llegar hasta aquí. Incluso, los partidarios de la teoría de las visitas alienígenas aceptan que el hogar más cercano para otra civilización estaría a 4,2 años luz de distancia (que es la distancia existente entre la estrella más próxima a nuestro Sol). 
Otro de los grandes misterios de la humanidad lo encontramos en los monumentos megalíticos en cuanto a su construcción. ¿Cómo pudieron levantar aquellas civilizaciones primitivas del Neolítico y Eneolítico semejantes monumentos? La imaginación popular trató de resolver la incógnita apelando a seres sobrenaturales: dioses, gigantes, brujas o demonios. La legendaria intervención en la construcción de megalitos de los cíclopes, míticos gigantes de un solo ojo, dio origen a la denominación de "arquitectura ciclópea" que, inicialmente, se aplicó a las construcciones realizadas con grandes bloques de piedra. Un modelo de planeador de madera que data del año 200 A.C. hallado en Saqqara, demuestra una comprensión básica de los principios de la aerodinámica. Y la Gran Pirámide, construida alrededor del año 2600 A.C. todavía hoy día asombra hasta al hombre actual, no sólo por su enorme peso y tamaño, sino también por su perfección arquitectónica. La Gran Pirámide de Keops, en Gizeh, no podría ser construida ni siquiera con los conocimientos científicos y la maquinaria que posee la humanidad actualmente. Incluso, aunque se lo propusiera, ningún arquitecto podría construir una copia de esa pirámide, aunque contara con los recursos técnicos de todos los continentes. Si nosotros los humanos de hoy no podemos construirlas, ¿Cómo pudieron hacerlo los antiguos egipcios con técnica primitiva y sencillas herramientas? ¿Acaso fueron “ayudados” por alguna inteligencia extraterrestre? Otra estructura misteriosa es el gran complejo de piedra de Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, en el altiplano de Bolivia. A estas grandes obras arquitectónicas hay que añadir una lista de "anomalías antiguas" de carácter técnico, por ejemplo, las enigmáticas piedras grabadas de Ica, en Perú. Si se las considera en su conjunto, sugieren que buena parte de los conocimientos avanzados que creemos propios de nuestro mundo moderno estaban disponibles hace cientos o miles de años atrás. Si tomamos en cuenta también los mitos de los "dioses" que enseñaron las artes y las ciencias al terrícola, la posibilidad de una intervención extraterrestre en la historia primitiva pareciera una realidad irrefutable. Otros descomunales monumentos enigmáticos son los gigantescos Moai (estatuas de piedras monolíticas), de la isla de Pascua, Chile, de los cuales algunos de ellos llegan a pesar hasta 80 toneladas; los que se creen que también fueron construidos por extraterrestres utilizando máquinas antigravitatorias. De ahí la leyenda nativa de que los llevaban volando hasta su base. Esta sensata deducción es ignorada por los científicos actuales, pero ¡claro! ellos ni siquiera pueden dar explicación racional alguna a tal realidad, limitándose a negar lo que desconocen.  Se cree también que los imponentes megalitos que forman Stonehenge (monumento megalítico situado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra), y que pesan alrededor de 50 toneladas cada uno, fueron erigidos por extraterrestres, con aparatos antigravitatorios, a los efectos de informar a visitantes de su misma raza el lugar exacto en el que se encontraban en la Tierra. Según antiguas tradiciones, esas enormes piedras emitían un tipo de radiación que era perceptible a enormes distancias. Por supuesto que los científicos, al no admitir la presencia extraterrestre en nuestro planeta, tratan de justificar lo injustificable, como, por ejemplo, sosteniendo que se trataba de un templo dedicado a la adoración de antiguos dioses, que era un observatorio astronómico, un cementerio sagrado o que 600 hombres arrastraron esas piedras gigantes a través de los desnivelados terrenos desde Marlborough Downs, a 32 kilómetros de distancia y otras descabelladas teorías. Siguiendo con el análisis lógico y racional, las Líneas de Nazca han debido tener el mismo propósito que los megalitos de Stonehenge: eran señales para otros extraterrestres visitantes, a quienes les indicaban dónde se encontraban asentados los primeros visitantes o cuál había sido su ruta, a cuyo fin emitían un tipo de radiactividad a fin de ser detectados desde grandes distancias. Por supuesto que también constituían mensajes cifrados. Sólo la ignorancia puede haberles dado otro significado, como el de la tesis sostenida por la matemática alemana María Reiche, quien investigó las figuras concluyendo que se trataba de un gigantesco calendario sobre los movimientos del Sol, la Luna y las constelaciones. Por su parte, otros científicos han atribuido la construcción de las Pirámides de Egipto a los egipcios, lo cual es un absurdo porque en la época en que fueron levantadas, es decir, hace más de 10.000 años (datación obtenida por la erosión producida por las lluvias) los egipcios no existían. Además, calculan que fueron erigidas en un lapso de 20 años empleando la fuerza de 100.000 hombres. Es decir, más de 2.000.000 de bloques, con pesos entre 2 y 80 toneladas, grabadas, pulidas y colocadas ¡en 3 minutos! Sin contar, por supuesto, que las grandes piedras de granito eran transportadas desde las canteras de Aswan, a varios kilómetros de ese lugar. Siendo benévolos con esos científicos y en el caso negado de que uno aceptase tal absurdo, entonces habría que preguntarles ¿Cómo hicieron esos hombres para trasladar esos bloques gigantes y luego subirlos a más de 100 metros de altura? Realmente no existe mente humana que pueda dar una respuesta sensata a esta interrogante. Del mismo modo, los florecimientos inca, maya y azteca no pueden ser atribuidos a los incas, ni a los mayas ni a los aztecas ni a ningún pueblo precolombino, sencillamente, porque eran muy primitivos, sino a civilizaciones extraterrestres más avanzadas que convivieron con ellos durante muchos siglos y, al comenzar las expediciones europeas a este continente, se retiraron llevándose a sus pobladores, lo que explica la misteriosa desaparición de culturas y pueblos que tanta perplejidad provoca en los ingenuos investigadores. Cuando los terrícolas tratamos de estudiar el fenómeno extraterrestre y comprender racionalmente su base u origen, se nos hace difícil asimilar la existencia de otras realidades, quizá la base de todo es justamente ésta, el comprender que todo es energía y que ésta viaja de un universo a otro y que la vida como la conocemos es sólo una etapa de éste largo viaje de evolución y entendimiento.  
¿Viven los extraterrestres en dimensiones paralelas?, ¿Están aquí en la Tierra o han estado aquí desde tiempos antiguos? Las evidencias testimoniales de los numerosos textos de eventos paranormales que hemos heredado del mundo antiguo indicarían que es así. De esos textos, los más desconcertantes son los que proceden de la India. En sus escritos se habla de las vimanas, naves que surcaban los cielos y que a veces sembraban destrucción a su paso. Por ejemplo, en el Mahabharata, cuya antigüedad es de 5000 años A.C., las vimanas - máquinas voladoras según describe el mismo milenario texto -  volaban a gran altura y podían cubrir enormes distancias viajando hacia arriba, hacia abajo y hacia adelante.  Otro pasaje del Mahabharata: “Bhima voló con su vimana en un rayo enorme, brillante como el Sol, e hizo un ruido como el trueno de una tormenta". Observemos ahora varias pruebas que vendrían a comprobar  la presencia extraterrestre en el mundo antiguo, extraídas de una fuente seria y confiable como La Biblia, considerado el libro más antiguo de sucesos y crónicas de la humanidad: Yahvé iba en una nave espacial (Éxodo 13,21-22). “E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos en el camino y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos”. Para entender este pasaje bíblico vale decir que en la actualidad se han reportado casos donde se han visto OVNI que usan como "camuflaje" humo o gas, dando la impresión de ser verdaderas nubes. Al referir este pasaje que Yahvé iba en una columna, se trataría de una nave nodriza, las típicas con forma de cigarro o puro. Yahvé se desplazaba a voluntad en un vehículo aéreo que en las noches iluminaba a los judíos, con las potentes luces que emitía.  Éxodo 14,19-20: “Se levantó el Ángel de Yahvé que marchaba al frente del ejercito de Israel y se puso detrás de ellos. Se levantó también la columna de nube de delante de ellos y se colocó a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelíes. Por una parte era nube y tinieblas y, por la otra, iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a estos en toda la noche”. Este párrafo describe como en cierto momento del éxodo hubo dos naves guiando al pueblo de Israel, la permanente nave nodriza en forma de cigarro o columna, y, otra, más pequeña. Ambas naves se desplazaban de adelante hacia la retaguardia de la gran masa de judíos. Con ese movimiento, la gran nave se colocó en medio de ambos bandos, teniendo solamente encendidas las luces que estaban del lado de los israelíes, y el lado opuesto, el de los egipcios, sumido en la oscuridad. De este modo los extraterrestres impidieron el avance del ejército egipcio, durante toda una noche.  Éxodo 24,15-18: “Subió Moisés al monte y la nube cubrió el monte. La gloria de Yahvé reposó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al sétimo día, llamó Yahvé a Moisés de en medio de la nube. La gloria de Yahvé aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte. Moisés entro en la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches”. En este párrafo se puede interpretar como la nave espacial en la cual viajaba Yahvé desciende sobre el monte Sinaí con una intensa luminosidad. Moisés es invitado a subir a la nave en la cual fue transportado a una parte más alta del monte y permanece allí durante 40 días y 40 noches. Queda claro que Moisés fue un contactado del Cuarto Tipo, ya que ingresa a la nave. 
Un arma nuclear cae sobre Sodoma y Gomorra. (Génesis 19,24-28). “Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego que venía de Yahvé, desde el cielo. Y destruyó aquellas ciudades y toda la llanura con todos los habitantes de las ciudades, hasta las plantas del suelo. Más, la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal. Se levantó Abraham muy de mañana y se fue al lugar donde había estado en pie delante de Yahvé. Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la región de la llanura, y vio que de aquella tierra subía humo, como el humo de un horno”. Menciona este pasaje bíblico “azufre y fuego”, las palabras más simples con las que aquella gente de la antigüedad podía describir el uso de un arma nuclear, la cual fue lanzada desde la nave de Yahvé que estaba en los cielos de ambas ciudades. ¿Qué otra cosa podría causar la muerte tan rápida de personas y plantas? Es muy probable que lo que le sucedió a la esposa de Lot sería que le alcanzó la fuerza de expansión del arma nuclear o algún tipo de radiación, ya que ella era la última que escapaba. Al llegar Abraham a la zona impactada el día siguiente, encuentra una humareda, ¿Acaso no es este el típico efecto que sucede luego que ocurre una explosión?
Continuará…

3 comentarios:

  1. Hola..me parece muy interesante el articulo...llevo meses leyendo acerca del fenomeno ovni..debido a algo que me parecio un avistamiento ovni..hace casi un año...

    ResponderEliminar
  2. un interesante articulo,los alienigenas estan aqui desde antes de la historia escrita

    ResponderEliminar
  3. hola muy bueno el articulo.quisiera leer la segunda parte,gracias

    ResponderEliminar