El Tarot: ¿ciencia, fraude o creencia?

Para los que creen que la ciencia puede explicar todos los sucesos naturales a través de causa y efecto, la idea de una dimensión espiritual en el universo puede parecer inconcebible. Limitada a unas rigurosas leyes matemáticas y a una determinante visión de la realidad, la ciencia toma la habilidad intuitiva, el Yo Superior, o el mundo espiritual como superstición o falsa creencia. Sin embargo, el hecho de que la espiritualidad esté fuera del alcance de la ciencia, no la excluye de jugar un papel importante en la vida de las personas, porque al otro lado de la ciencia, en un lugar oscuro se ocultan muchas cosas, consideradas como misteriosas, enigmáticas, inexplicables o incomprensibles para la mente humana, debido a que simplemente parecieran no tener respuestas, porque si tuvieran respuestas ya no estarían al otro lado, convirtiéndose en ciencia, es decir, en el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación, el razonamiento y la comprobación, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. Uno de esos enigmas o misterios es el relativo a la existencia del Tarot, grupo de cartas destinadas a intentar vaticinar el futuro mediante la contestación a la pregunta que se formule. El Tarot tiene un pasado místico y misterioso y aún no se conoce con certeza su procedencia, ya que su creación está rodeada de misterio. Al respecto, algunos datan su origen en la época egipcia; otros afirman que procede de Oriente; y otros en cambio sostienen que fue en la Edad Media cuando se conoció. En el antiguo Egipto, el origen de estos naipes proviene de una derivación del famoso Libro de Thoth o libro sagrado, cuyo origen se cree fue realizado en hojas de oro y dictado por Thoth, el Dios Egipcio que era el encargado de la magia, las ciencias y las matemáticas, conocedor del pasado, del presente y del futuro. A este Dios se le adjudica, además, la invención de los números y de la escritura en grabados, puesto que poseía todo el respeto de los gobernantes y la adoración del pueblo, que le consideraba el Dios que manejaba la vida y el destino de todos. De este modo, la existencia del Tarot se remonta a miles de años, desde el Antiguo Egipto o, tal vez, incluso antes. No obstante, su primer uso conocido data de la Edad Media: en aquellos tiempos turbulentos, sus imágenes se utilizaron a modo de códigos para transmitir las enseñanzas de las Escuelas de Misterio Medievales. Se atribuye a los alquimistas más remotos y estudiosos de la Cábala, la distribución del Tarot como arte sacro y símbolo del ocultismo. Son muchos los estudiosos del tema que han intentado hallar su procedencia exacta, pero, en lo único que están de acuerdo, es en el origen egipcio de las láminas; de ahí que se hable tanto sobre el Tarot egipcio como el más auténtico de los mazos que existe.
Debido a que el Tarot es uno de los juegos de cartas más antiguo del mundo y una de las artes adivinatorias más conocidas, se han formado numerosos mitos y leyendas acerca de su existencia y acerca del misterio que encierran sus 78 naipes, 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores. Debemos señalar que la palabra Arcano viene de Arca y se refiere a un profundo secreto, y, según los entendidos, cada uno de ellos equivaldría a una llave de la revelación. En cuanto a su verdadero origen, el dato más fiable aparece en la cultura Sumeria en el periodo dinástico arcaico (2900 - 2334 a. C.), en la ciudad de Ur, donde existía un oráculo formado por tablillas de madera, que era utilizado por los sacerdotes de la época para resolver las dudas de la nación y el futuro que les esperaba. No se sabe cuantas tablillas formaban el oráculo, ni cuales eran las figuras representadas en este. En el antiguo Egipto el Tarot aparece en la avenida de Las Esfinges. Excavada hacia el año 1964, esta avenida une las pirámides de Luxor y Karnak. En ella se hallaron esculpidas en piedra las figuras de algunos Dioses egipcios con símbolos astrológicos, que eran utilizadas por los sacerdotes para ver el futuro del Imperio Egipcio. Ese oráculo era llamado Tar- ro; que significa sendero real. De allí la teoría de algunos estudiosos del Tarot y su actual nombre. Es en la edad Media cuando nacen nuevas explicaciones sobre el posible origen del nombre del Tarot, asociándolo a la Biblia de Enoc. Sin embargo el origen de su nombre sigue siendo todavía un misterio.
Según los tarotistas, en esencia, el Tarot es un medio para la meditación, reflexión, contemplación, análisis de problemas, clarificación de decisiones, estimulación de la intuición, auto-entendimiento, crecimiento espiritual y adivinación. “Las cartas del Tarot nos permiten explorar una dimensión del universo que de otra manera puede ser inaccesible. No son necesariamente predictivas pero a menudo adquieren dicha característica. Siempre ofrecen una visión alternativa y una nueva perspectiva concerniente a los problemas de la vida”. El sistema simbólico del Tarot que costa de 78 cartas: 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores, es una  ininterrumpida cadena de transmisión de sabiduría ancestral transferida de maestro a discípulo, primero de manera oral y luego, de manera escrita. El Tarot llegó al hombre como portador de los misterios de Dios, de la vida humana y del Cosmos. Fundamentalmente fue concebido en escuelas iniciáticas, como un método para transmitir el conocimiento de la relación del hombre con Dios y con el universo. Pero, dado que interpreta las leyes que rigen dicha relación, desde la antigüedad ha sido empleado para conocer pasado, presente y futuro. Sus 22 Arcanos Mayores representan principios universales, estados de evolución, y situaciones características de la existencia humana a lo largo de toda su evolución. Esto incluye, tanto los valores más elevados del hombre, como los aspectos más sombríos de su personalidad. Los naipes del Tarot presentan personajes y claves como La Emperatriz, El Emperador, La Muerte, La Torre, El Diablo, La Luna, El Sol, y otros. Los 56 Arcanos Menores se relacionan con los aspectos más puntuales de la vida, es decir, con los acontecimientos del día a día. Ellos son las cartas de bastos, oros, espadas y copas. La palabra Arcano en el sánscrito es sinónimo de secreto y  es que cada carta el Tarot representa una verdad secreta, oculta en la imagen, sugerida por los símbolos.
Según los ocultistas (sabios, astrólogos y místicos) el Tarot proviene de maestros espirituales que guardaron en las imágenes simbólicas sus conocimientos herméticos. En las escuelas esotéricas y herméticas de occidente, las claves del Tarot han servido como vías de autoconocimiento y ascenso espiritual, ya sea a través de la meditación en ellas o mediante el estudio de sus mensajes y relaciones. Por su parte, Gareth Knight, un estudioso del Tarot, en el portal del Círculo Dorado, afirma: "La tradición de los misterios occidentales toma sus fuentes principales de la sabiduría de las culturas que se asentaron alrededor del Mediterráneo, Europa y medio Oriente. De esta manera obtenemos una fusión de las tradiciones Egipcia, Griega, Celta, Nórdica, Musulmana, Judía y Cristiana. Cada una de éstas es en sí misma un camino hacia el autoconocimiento". Otros estudiosos del Tarot sostienen que es una obra de imaginería nacida en la Edad Media como fusión de varios símbolos y antiguas filosofías: los naibis, la numerología, la cábala y la simbología de la astrología.  La etimología del Tarot es muy controvertida y existen muchas versiones distintas. Unos dicen que proviene del hebreo (que deriva de Théraph = tablas del oráculo judío) o del chino o del griego (que deriva de la palabra eratoi = compañeros) o del árabe (que deriva de la palabra tar = enemigo) o del latín (que deriva de la palabra terere = barajar) o según la Corte de Gobelin (que deriva de la palabra egipcia tar = vía o camino y rog = rey o real). Para otros proviene de la Doctrina de Coth. Según Papus y Guillaume Postel proviene del tetragrama cabalístico de los judíos. Para J.A. Vaillant proviene de los fenicios Ashtaroth, que significa a la diosa madre progenitora de los seres vivos.  Como puede observarse, las conjeturas son muchas y variadas. Posiblemente algunos tengan razón, pero lo que es seguro es que toda la simbología de la que van cargadas estas cartas, proviene de religiones, filosofías y culturas muy antiguas. Este hecho demuestra, que desde tiempos antiguos, los sabios estuvieron interesados en los métodos adivinatorios.
El Tarot es una baraja de naipes que a menudo es usada como supuesto medio de adivinación de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia. Se dice también que es una herramienta que puede despertar nuestras facultades intuitivas y ponernos en contacto con nuestro mundo interior. La baraja está compuesta por 78 cartas, divididas en Arcanos mayores y Arcanos menores. Las cartas de los Arcanos Mayores, 22 en total, son: El Loco, El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador, El Sumo Sacerdote, El Enamorado (o Los Enamorados), El Carro, La Justicia, El Ermitaño, La Rueda de la Fortuna, La Fuerza, El Colgado, La Muerte (que aparece sin nombre), La Templanza, El Diablo, La Casa de Dios (La Torre), La Estrella, La Luna, El Sol, El Juicio y,  El Mundo. Esta última es la única que no está numerada (aunque erróneamente sea nombrada como número 22 o el cero. Los Arcanos menores son 56 cartas divididas equitativamente en cuatro palos: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del As (1) al diez, más los personajes de la corte: Sota, Reina, Rey y Caballero. El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII), que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser. El Tarot sigue constituyendo un medio de adivinación usado extensivamente en las sociedades desarrolladas, normalmente bajo la forma de consultas personales, telefónicas y hasta por Internet donde el Tarot se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología. Por citar sólo un ejemplo, en España el esoterismo mueve cientos de millones de euros al año y dentro del mismo el Tarot es el elemento más visible y comercial.  Su lectura se enmarca en la creencia de que las cartas pueden ser usadas para comprender situaciones actuales y futuras del sujeto consultante. Algunos creen que las cartas son guiadas por una fuerza espiritual, mientras otros creen que las cartas los ayudan en introducirse a un inconsciente colectivo. Uno de los métodos más utilizados son las tiradas; entre las más populares se encuentra la tirada de la Cruz Celta. Objetivamente, El Tarot consiste en sacar ciertas cartas que antes han sido revueltas, por lo que resulta evidente que no puede ser posible que dichas cartas digan absolutamente nada acerca de un sujeto desconocido. Sin embargo, la gente creyente en la adivinación mediante el Tarot, confía en que las cartas son "guiadas" por ciertos espíritus o energías de manera que cuando el adivino las saca éstas contienen información acerca de quien pregunta. Por supuesto, no existe ninguna demostración de la veracidad de esto.
Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del Tarot, aunque él no creía en el como medio para adivinar el futuro, ya que sus conocimientos científicos resultaban demasiado avanzados como para creer en la capacidad de averiguar el futuro con sólo tirar ciertas cartas de manera aleatoria. Él veía las cartas del Tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta del Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre. El Tarot representa conceptos y no palabras exactamente, por lo que debe pensarse un poco para comprender su significado, y además, no es lógico. Es sólo otro punto de vista de una situación, es como uno viera su vida desde afuera. Sus cartas representan los principales aspectos de la vida y muestran lo que podemos aprender de nosotros mismos. Cada naipe recibe el nombre de Arcano, que significa misterio, pero es mejor considerarlos como explicaciones: un misterio es algo indescifrable, mientras que una explicación nos permite vivir la vida con un mayor grado de conciencia y, por lo tanto, con mayor capacidad de ser felices. Lo más importante no es lo qué hay en las cartas del Tarot, sino lo que somos capaces de ver en ellas. Según nuestros conocimientos, veremos en los naipes la representación de leyendas, cuentos mitológicos y alusiones a enigmas y sus respectivas explicaciones. El Tarot es una verdadera enciclopedia de símbolos, al mismo tiempo que un profundo estudio del espíritu humano. Juego que viniendo del año mil o antes, es un precursor del psicoanálisis… Es un test proyectivo, lo que quiere decir que los Arcanos tienen mil y una manera de ser interpretados, no son esto o lo otro, sino esto y lo otro y todo lo demás. Vemos en ellos lo que en ese momento somos. Hay un cuento que relata: “Un campesino al que se le desapareció una vaca vio a su vecino con cara de ladrón de vacas, gestos de ladrón de vacas y voz de ladrón de vacas. De pronto, la vaca, que había estado dando un paseo por el monte, regresó al corral. Entonces, el campesino vio a su vecino con cara de hombre honrado, gestos de hombre honrado y voz de hombre honrado”… De este modo, el ser humano se proyecta en cualquier cosa. Es indispensable eludir la idea que estos elementos de apariencia mágica, contienen una verdad determinada: deben ser manipulados con arte. Su valor consiste en las interpretaciones que se les proyectan. El hombre no sabe y quizás nunca llegue a saber cómo fueron las primeras cartas de Tarot. Tampoco sabe de dónde vinieron o quién las creó. Ni siquiera sabe cuántas cartas conformaban una baraja. Aunque esto ha producido frustración en los expertos del Tarot e inspirado innumerables teorías sobre su origen. Como sea que hayan sido creadas, las imágenes del Tarot, al igual que todos los símbolos verdaderos, hacen eco a las expresiones espontáneas del ser desde los manantiales más profundos de su psiquis, pero en definitiva son un misterio y así habrán de permanecer por el tiempo de los tiempos.


2 comentarios:

  1. Hola, quiero dejarles esta información para que la difundan con sus familiares y allegados, es un reportaje, cuyo objetivo es evitar próximas victimas de parte de estas supuestas videntes. Recuerde difundir el mensaje
    http://www.solyvidencia.com ... tarot-noticias.html

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