Misteriosas coincidencias


El nacimiento de mellizos o gemelos es catalogado por muchas personas como una enigmática coincidencia que despierta mucha curiosidad en la ciencia y entre la gente que trata de averiguar qué tantas similitudes pueden existir en dos personas nacidas prácticamente al mismo tiempo. Esas dos personas exactamente iguales en el aspecto físico, también son idénticamente iguales en otros aspectos como el afectivo, el mental, el cognoscitivo, el corporal, el psíquico y algunos otros de los que quizás aún no comprendemos del todo. Incluso se han dado casos en que dos gemelos a gran distancia podrían sufrir de las mismas enfermedades y las mismas dolencias, aun cuando se encuentren afectados por agentes completamente distintos en cada región. Hace unos años, las gemelas colombianas, María Catalina y Ana Catalina, de 76 años murieron el mismo día, casi a la misma hora y con la misma enfermedad en dos lugares distintos de Colombia. Ambas sufrían de hipertensión desde hace más de cuarenta años, y cuando una de ellas murió, sus familiares inmediatos llamaron a la familia de la otra hermana para contar lo sucedido, pero se encontraron con la sorpresa de la muerte de la otra gemela en idénticas circunstancias. Nuestro día puede ir transcurriendo cuando sin aviso previo, un hecho extraño e inesperado atrae nuestra atención. A esos hechos comúnmente los llamamos coincidencias, casualidades, causalidades o sincronicidad, y  pueden producirse en cualquier momento o en cualquier lugar. La conciencia espiritual, al igual que la sincronicidad es apenas la concientiza­ción de la forma en que lo Divino obra en nuestra vida. Si la sincronicidad es prueba de que en nuestra vida actúa una fuerza espiritual, ¿por qué en la cultura occidental ignoramos estos misteriosos hechos durante tanto tiempo? ¿No es significativo que la conciencia de la sincronicidad esté saliendo a la superficie en esta época?  La ciencia aún busca el porqué del fenómeno de las coincidencias. Existen explicaciones para el día y la noche, para las estaciones del año, para la germinación de una semilla, para la gestación de la vida física, para el rumbo de los ríos, etc. Pero cuando se trata de lo inexplicable y escapa a nuestra comprensión, solemos aplicar la muletilla de la casualidad, antes que aceptar la existencia de una ley Divina.  
Las coincidencias tienen un significado profundo para quien las vive. En todas ellas hay una cierto contenido psíquico del individuo. Lo que llamamos casualidad es meramente una expresión que se relaciona a causas que no podemos entender. En un momento dado, el nivel de capacidad o de conciencia humana puede considerarse sorprendido o impactado por enigmas imposibles de ser descifrados por nuestras capacidades particulares. Esto explica, por ejemplo, porque se producen invenciones o descubrimientos en un mismo tiempo, por parte de personas que no se conocen y menos han tenido contacto entre si. Conozcamos ahora qué es causalidad, casualidad y sincronicidad.  Causalidad es la causa, origen o principio de algo. También es la ley en virtud de la cual se producen efectos. Casualidad es la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Mientras que sincronicidad, según el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), “es la percepción de un principio no casual que se da en el Universo”. “La vida nos ofrece un tipo común de sincronicidad. Uno piensa en un amigo y de pronto ese amigo nos llama por teléfono o nos lo encontramos en el sitio menos esperado”. Se trata de un principio no-causal en el universo. Una ley que funciona para llevar a los seres humanos hacia un mayor desarrollo de la con­ciencia. Las coincidencias pueden implicar la llegada oportuna de una información especial que queremos pero no tenemos idea de cómo conseguir. En relación a estos hechos inexplicables, a lo largo del tiempo, en nuestro planeta han ocurrido numerosos casos de coincidencias, causalidades, casualidades o sincronicidades. 
Uno de los más sorprendentes y conocidos (por los dos personajes involucrados), es el de los ex presidentes de los Estados Unidos, Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy. Los dos fueron presidentes de los Estados Unidos de Norte America, en épocas difíciles. Ambos políticos medían 1, 83 metros de altura (más de 6 pies de estatura). Ambos fueron hombres atléticos y disfrutaban sentarse en una silla mecedora. Ambos gustaban de las citas Bíblicas y las de Shakespeare. Los dos fueron capitanes de barcos. Sus apellidos tienen siete letras  (Lincoln – Kennedy). Lincoln fue elegido congresista en 1846. Kennedy fue elegido congresista en 1946. Abraham Lincoln fue elegido Presidente en 1860 y John Fitzgerald Kennedy fue elegido Presidente en 1960. Ambos concentraron sus esfuerzos hasta el último día de sus vidas a los derechos civiles de los ciudadanos de su país. Las esposas de ambos perdieron un hijo cuando todavía vivían con sus respectivos esposos en la Casa Blanca. Ambos mandatarios fueron asesinados un día viernes, disparándoles desde atrás a los dos en la cabeza. Ambos estaban con sus esposas en el momento de los atentados y ninguna de ellas resultó lesionada y ambas sostuvieron las cabezas de sus esposos cuando se encontraban heridos de muerte. Cuando le dispararon, Lincoln estaba sentado en el balcón 7 del Teatro Ford. Por su parte, Kennedy se encontraba sentado en el vehículo 7 de la caravana presidencial.  Los dos mandatarios norteamericanos presagiaron sus muertes las cuales fueron advertidas por varios videntes (tales anuncios o profecías fueron dados a conocer públicamente en sus respectivas épocas). Por si fuera poco, el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y la secretaria de Kennedy, apellidada Lincoln, recomendaron a sus respectivos jefes no acudir a los lugares donde encontrarían su trágica muerte. Lincoln y Kennedy fueron asesinados por sureños y ambos fueron reemplazados por sureños con el mismo apellido  (Johnson). Andrew Johnson, quien reemplazó a Lincoln, nació en 1808. Lyndon Johnson, quien reemplazó a Kennedy, nació en 1908. Los nombres de ambos sucesores (Andrew y Lyndon) tienen  seis letras, y sus apellidos (Johnson) tienen siete letras, por lo que sorprendentemente ambos nombres y apellidos (Andrew Johnson - Lyndon Johnson) tienen 13 letras. Ambos  eran senadores demócratas del sur en el momento de suceder a los dos presidentes asesinados. El secretario de Lincoln era de apellido Kennedy y la secretaria de Kennedy era de apellido Lincoln.
John Wilkes Booth, el hombre que asesinó a Lincoln, nació en 1839. Lee Harvey Oswald, quien asesinó a Kennedy, nació en 1939. Ambos asesinos usaban sus tres nombres y se les conocía por sus tres nombres, algo no usualmente practicado en la cultura norteamericana. Booth y Oswald fueron asesinados horas después de cometer sus magnicidios -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes en cada una de las dos épocas.  El primer nombre y primer apellido de los asesinos (John Booth - Lee Oswald) suman 9 letras. Los nombres completos de ambos criminales (John Wilkes Booth - Lee Harvey Oswald), da como resultado el mismo número, es decir, el número 15.  A Lincoln le dispararon dentro del Teatro Ford. A Kennedy le dispararon cuando iba dentro de un automóvil marca Lincoln, fabricado  por la Ford. Booth disparó a Lincoln en el interior de un teatro y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy desde un almacén y se escondió en el interior de un teatro. Ambos criminales huyeron corriendo del lugar de los hechos y ambos fueron capturados a los minutos. Una semana antes de que lo mataran, Abraham Lincoln estuvo en Monroe, Maryland, y una semana antes de que lo asesinaran, John Fitzgerald Kennedy estuvo reunido  con Marilyn Monroe. 

Ambos Presidentes murieron en lugares donde intentaron salvar sus vidas y cuyos nombres comenzaban con las letras P y H. En el caso de Lincoln, este murió en Paterson House y Kennedy falleció en el Park Hospital. Ambas autopsias fueron realizadas por personal médico militar y ambos mandatarios fueron sepultados en ataúdes de caoba. Los restos de ambos ex presidentes descansan muy cerca el uno del otro en elCementerio Nacional de Arlington. La Primera Dama, Jacqueline Kennedy,  insistió que la cercanía entre ambos catafalcos fuera el mínimo posible y así se cumplió. ¿Fueron Abraham Lincoln y John Kennedy almas gemelas? Quienes defienden la existencia de las almas gemelas aseguran que las dos comparten idénticos destinos, debido a que son dobles iguales en almas y copia exacta una de la otra con idénticas vidas. Los dos hombres que aquí citamos, pertenecerían a este grupo, puesto que sus respectivas vidas estuvieron llenas de sorprendentes e insólitas similitudes, que – sin duda - dejan de ser meras casualidades. 

Con causalidades y sin casualidades somos responsables de nuestro propio destino. Todo viene de algo y se dirige hacia algo.



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