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El enigma de Elvis Presley - Primera parte

A pesar de haber transcurrido hasta ahora casi treinta y cuatros años, el misterio y el enigma siguen envolviendo la desaparición de Elvis Presley, el cantante más famoso del mundo, cuya muerte física,  si es que realmente ocurrió en 1977, sigue rodeada no sólo de misterio sino de mucha sospecha  de haberla fingido o simulado. Elvis nació en Tupelo,  Mississipi, Estados Unidos, el 8 de enero de 1935,  en un parto de mellizos de la unión de Vernon Presley y Gladys Love, en el que su hermano, Jesse Garon, murió al nacer. Una diferente versión señala que siendo tan pobres sus padres, materialmente no podían criar a dos niños, por lo que dieron uno en adopción a cambio de dinero, algo normal en ese tiempo de gran depresión económica en los Estados Unidos. En ciertas ocasiones, Gladys Love mencionaba a Jesse como si estuviera vivo, haciendo comentarios acerca de cómo le habría ido en su vida.
Los Presley vivían en un refugio de madera asignado temporalmente por el estado,  en un ambiente pobreza y privaciones,  ya que el sueldo que devengaba su madre como enfermera del hospital, así como los pocos ingresos de los trabajos eventuales de su padre, eran insuficientes para mantenerse holgadamente, por lo que en el año 1948 deciden mudarse a Memphis, Tennessee, en busca de poder lograr una mejor vida, y tuvieron razón, porque años después Elvis iniciaría una exitosa y brillante carrera artística que lo convertiría en una figura no sólo muy popular con altos ingresos económicos, lo cual les cambió totalmente la vida, comenzando entonces a disfrutar de placeres y comodidades. 
En 1957, comenzando a ser un cantante popular y famoso, es llamado a cumplir el servicio militar y se alista en el ejército para posteriormente ser enviado a Alemania, a la base militar de Bad Nauheim,  que mantenía Estados Unidos en ese país europeo. En 1958, estando cumpliendo el servicio militar, recibe la triste noticia de la muerte de su querida madre, lo que le produce una profunda pena y le afecta espiritualmente ya que Elvis amaba entrañablemente a aquella mujer que le había prodigado de amor y cariño, máxime cuando él era su único hijo, a quien amó, cuidó y protegió hasta el extremo de sobre protegerlo. Ante la muerte de su progenitora, el ejército le concede un permiso especial a fin de que asista al funeral de su madre. Posteriormente regresa a seguir cumpliendo el servicio militar hasta llegar el día de haber cumplido con su patria. Vale decir que gracias a sus discos y anteriores exitosas presentaciones, la popularidad de Elvis Presley se mantenía, por lo que el público clamaba por su retorno a los escenarios. 
Fuertemente impactado por la muerte de su madre, regresa del servicio militar a los Estados Unidos, completamente cambiado. Según sus amigos de la época, “el que vuelve no es Elvis sino Jesse Garon, su hermano gemelo, ya que Elvis habría muerto en un accidente y el gobierno no quiso verse envuelto en un escándalo,  por lo que ordenó a  la CIA rastrear el pasado de la familia Presley, el que incluía, por supuesto, al gemelo dado en adopción, a quien  localizan y contactan para que se hiciera pasar por Elvis, y luego contratan los mejores profesores de canto y baile de aquel tiempo, quienes perfeccionan el don artístico de Jesse”. De esta supuesta forma, un Elvis distinto entona canciones que se tornan más melódicas y dedica más el tiempo a la actuación en el cine. “Entonces, la gente del gobierno intenta que aquella solución temporal se transforme en algo permanente, pero las ideas de su hermano gemelo no eran iguales a las de Elvis". Jesse se cansa y amenaza con descubrir la trama, por lo que la CIA vuelve a realizar otra de las suyas para hacer ver que el rey había muerto, pero esta vez, definitivamente, pero antes de suceder eso, Elvis se casa en 1967 con Priscilla Ann Beauleiu Wagner, a quien conoció cuando ambos cumplían el servicio militar en Alemania. Al año y medio procrean una única hija,  Lisa Marie.  
En los años 70 Elvis se transforma de ídolo a una leyenda que tenía el mundo a sus pies y en donde los excesos deterioran progresivamente su salud por lo que es ingresado varias veces al hospital, debido al abuso en la ingesta de alcohol, barbitúricos y golosinas de todo tipo. En ese tiempo Presley se hunde en el tenebroso mundo de la drogadicción y el frenesí de la insaciable búsqueda de amor en numerosas  mujeres que le asediaban y se acostaban con él, con pasmosa facilidad.  Cansada de tantas infidelidades y del abandonado,  en 1973 Priscilla presenta una demanda de divorcio contra Elvis, cuya causal principal era la notoria infidelidad y abandono de su marido, razón por la cual gana la tutela de su hija y abandona el hogar con el permiso de un tribunal, llevándose a su hija con ella. 
La decidida acción de su mujer no sólo le sorprende sino que le hiere en lo más profundo de su ego de artista súper consagrado, querido deseado y admirado por millones de mujeres en todo el mundo ¿y entonces cómo era posible que ella lo hubiese abandonado, precisamente a él que era un símbolo sexual?. Tal afrenta le hace caer en una profunda depresión y confusión de la que no se recobraría jamás. Quizás para olvidar se hunde aún más en la droga y el alcohol y en la excesiva ingesta de dulces, descuidando su salud y dejándose engordar insensatamente, por lo que llega a pesar más de 120 kilogramos, convirtiéndose así en un hombre obeso, a quien parecía no importarle ya nada.  
Un año después sufre de problemas respiratorios debido al abuso de alcohol y sedantes. Sumergido en las drogas y cansado de las numerosas giras artísticas a las que prácticamente era sometido por su representante, su estado mental se deteriora, al extremo de que en plena actuación se le olvidaban las letras de sus otrora exitosas canciones. Verlo en esa penosa situación era ver como a su propia sombra que balbuceaba las melodías que lo había llevado a la más alta cumbre del éxito y de la gloria artística. Puede decirse que la autodestrucción lo llevó a la muerte en Agosto de 1977, cuando el día 16 apareció muerto, tirado en el suelo del baño de su habitación. Según su médico personal de muchos años, George Nichopoulos, “Elvis estaba casi ciego. Tenía el estómago destrozado. Sus músculos no respondían sino con sedantes; tenía artritis, sufría de ataques de gota, tenía el hígado saturado de grasa, sufría de una dilatación cardiaca y de un estreñimiento crónico severo genético”. Su muerte ocurrió en extrañas circunstancias y el enigma que hasta ahora le acompaña comienza en su propia tumba, donde su nombre aparece mal escrito (Aaron en vez de Aron), error que su padre no hubiese permitido, pues cuando sucedió igual en su partida de nacimiento, Vernon Presley no se cansó de reclamar hasta que dicho error fue corregido. Luego, Elvis era sumamente supersticioso. ¿Sería por eso que no escribieron su nombre correcto en una tumba que no pensaba ocupar? 
Según afirman también  sus más allegados, Elvis pensaba retirarse a vivir de incógnito y delante de ellos dijo más de una vez: “¡Estoy cansado de ser Elvis Presley!”. Al respecto, llama la atención que en su biblioteca había un libro con una frase subrayada por el mismo, la cual decía: “Si tuviera que regresar, no me reconocerían”. Su ataúd, especialmente mandado a hacer, pesaba más de 400 kilogramos, motivo por el cual los cargadores apenas podían trasladarlo. “Pese al intenso calor reinante ese día, la urna estaba sumamente fría, como si tuviera un dispositivo de refrigeración”. ¿Pero para qué necesitaba refrigeración un cadáver que había sido embalsamado?, Alanna Nash, quien logró medio acercarse al ataúd, expresó: “Fue algo muy extraño. Parecía más bien un muñeco de cera”. Algo parecido afirmó LaCosta Tucker, amiga de Presley: “El que estaba en el ataúd era completamente diferente al Elvis que yo conocí. Más bien parecía un muñeco”, ¿Sería esa la causa para que su padre y su representante prohibieran tajantemente el uso de cámaras de cualquier tipo?, es decir, nadie podía tomar fotografías ni realizar ningún tipo de grabación o filmación. No obstante la prohibición del uso de cámaras, un primo de Elvis, Bobby Mann, logró introducir una pequeña cámara escondida en uno de sus bolsillos y pudo tomar la única foto que existe, publicada luego en National Inquirer, en la que se puede ver un Elvis muy joven y delgado, y, cuando este “murió” pesaba más de 120 kilogramos. Reforzando la tesis de que tanto su padre como su representante evidentemente ocultaban algo, ambos se dedicaron a  telefonear a los presidentes de los clubes de fans para que no asistieran al velatorio de su artista preferido, lo cual resulta sumamente extraño porque lo tradicional en estos casos de fallecimientos de artistas es que sus seguidores y admiradores le acompañen para rendirle justo homenaje de admiración. Presley era karateca y tenía las manos callosas. En cambio, las manos del “muerto” eran perfectas  y sus cejas muy distintas.
Continuará…

El enigma de Elvis Presley - Parte final

Minutos antes de anunciarse su muerte, varios vecinos de la mansión de Elvis afirmaron haber visto salir un helicóptero de Graceland, la mansión de Presley. También es muy extraño que pese a lo “inesperado” del deceso ocurrido cerca de las 14:56 de la tarde, entre esa hora y la mañana siguiente cuando se realizó el sepelio, le hicieron la autopsia, lo embalsamaron, mandaron a hacer la urna, consiguieron 16 limusinas blancas y un Cadillac del mismo color, 500 rosas, seleccionaron la música y los grupos que ejecutarían la música que se oiría en el funeral, compraron la ropa para el acto, contactaron a varios sacerdotes, organizaron un dispositivo de seguridad de 200 hombres y planificaron el trayecto de la comitiva. ¡Todo en menos de 24 horas! Sin embargo, ante tal prodigio de organización, sólo algo falla en esa  “perfecta” sincronización de maquinaria de reloj y es la llamada que hizo Ginger Alden, la pareja de Elvis, a National Inquirer, notificando su muerte a las 11:30 de la mañana, tres horas antes del fallecimiento. 
También llama la atención el desinterés por la gira que Elvis debería haber iniciado semanas después: no había ensayos pautados ni músicos contratados, ni tampoco había ordenado mandarse a hacer nuevo vestuario, algo que era tradicional en Presley. Igualmente, como otro hecho significativo a destacar, semanas antes su actitud no era la de un artista que se estaba preparando para una extensa gira, ya que siguió engordando y despidió a varios de sus empleados que llevaban años con él. ¿No es esto una prueba más de que ya ellos sabían que esa gira no se realizaría?. Otros hechos inexplicables que levantan muchas suspicacias acerca de la simulación de la muerte de Presley: días antes de su “muerte”, desaparece su avión, sus joyas, tres publicaciones infaltables (la Biblia, un libro de farmacopea y otro de numerología) y las  fotos de su amada madre. Vale decir también que un día después de su muerte, una de sus ex novias, Lucy de Barbon, recibió en su casa, vía correo, una rosa de parte de Lancelot, apodo que usaba Elvis durante su relación con ella y que sólo ellos dos conocían. Otro detalle: Elvis dijo en varias ocasiones delante de sus colaboradores, que cuando el muriera deseaba ser enterrado junto a su madre, pero extrañamente su voluntad no fue cumplida.  Otro hecho extraño que refuerza la sospecha de que Elvis simuló su muerte es que un mes antes de su muerte retiraron fuertes sumas de dinero en efectivo de su cuenta personal, llegando incluso en una ocasión a retirar un millón de dólares en efectivo y hay que ver la descomunal cantidad de dinero que era ese monto en aquel tiempo de 1977. Por si fuera poco, observen este otro hecho curioso: el certificado original de defunción desapareció y fue emitido otro dos meses más tarde. El mencionado certificado de defunción registra que al morir Elvis Presley pesaba 76 kilogramos, cuando en verdad, en el momento de su muerte superaba los 115 kilogramos de peso. Otros hechos sospechosos: su familia no denunció la profanación de su tumba, ni cobró su millonaria póliza de seguro. Según empleados del Aeropuerto de Memphis, dos horas después de su muerte, cuando ésta aún no se había anunciado, un hombre muy parecido a Elvis compró un boleto hacia Buenos Aires, pagó en efectivo y dijo llamarse John Burrows, un alias usado por el Presley y que sólo conocían sus más allegados y el FBI. 
Debe agregarse a este relato que, como hecho curioso, en diversas ocasiones Elvis utilizó dobles suyos cuando deseaba salir de incógnito. Uno de ellos, Larry Blong, era su copia exacta, incluso en la voz. Obsérvese el extraordinario parecido físico en las dos gráficas que presentamos arriba de este texto. En 1978, una mujer que dijo llamarse Elizabeth Prince, aseguró haber conocido a Presley en Atlanta y mantenido un romance con él hasta 1981. Era tal la contundencia de lo que sostenía que retó a las autoridades a que la sometieran al detector de mentiras, lo cual se hizo y Elizabeth Prince superó la prueba. 
En 1984 apareció publicada una foto del campeón mundial de boxeo Mohamed Ali, acompañado por Jesse Jackson  y detrás de ellos se veía a un hombre parecido a Elvis Presley. Como era de esperarse, la gráfica causa gran impacto entre el público norteamericano y cuando los periodistas le preguntaron a Alí (Cassius Clay), quién era esa persona, el carismático campeón contestó tranquilamente: “Ese hombre es mi amigo Elvis Presley”. Siguiendo con la cadena de estos hechos extraños y misteriosos, los estudiosos de la vida del Rey del Rock aseguran que el FBI tiene en sus archivos 663 páginas de información confidencial sobre Elvis, “pero curiosamente, la mayor parte de esa información, con fechas posteriores a 1977, cuando como todo el mundo sabe, Elvis murió supuestamente en agosto de ese mismo año. ¿Entonces por qué esos archivos confidenciales tienen fechas posteriores a su “muerte?”. En este mismo orden de ideas, debe recordarse que poco antes de cumplirse veinticinco años de desaparición,  la estación de televisión CNN entrevistó al psiquiatra Donald Hinton, de Missouri, quien afirmó en esa entrevista: “Elvis está vivo y actualmente está tratándose conmigo. Según me ha manifestado y me ha pedido que así lo diga públicamente,  aparecerá oportunamente para explicar el motivo de su larga ausencia”. Al preguntarle el periodista si estaba completamente seguro que el hombre al cual se refería era ciertamente Elvis Presley, el médico psiquiatra respondió: “No tengo la menor duda de que mi paciente es quien dice ser”. Tiempo después, Donald Hinton escribió un libro titulado La verdad acerca de Elvis Aron Presley, en sus propias palabras; señalando, entre otros interesantes aspectos: “Jesse Garon es Elvis Presley”. En las páginas del libro aparecen cartas escritas a mano, con letra idéntica a la de Elvis.  Inesperadamente, Jesse desapareció el 31 de diciembre de 2003 cuando Hinton anunció que daría una conferencia para anunciar, entre otras cosas, la fecha en que el Rey del Rock aparecería ante los medios de comunicación.  Extrañamente, Elvis afirmaba mantener conversaciones con su hermano y que éste lo acompañaba en su mansión y en algunas presentaciones de sus espectáculos.  Según declaró el psiquiatra, su relación con Presley comenzó cuando él (Hinton) asistía a un foro permanente de fans de Elvis, ya que él también era fans del cantante y quería indagar más sobre su vida e intercambiar grabaciones con otros asistentes. Tras dar a conocer ante los presente al foro que era médico, una de las asistentes habituales, a quien en su libro identifica como Shuma, comenzó a hacerle preguntas acerca de tratamientos para el dolor crónico en enfermos reumáticos.  
Al pasar los días,  Shuma y Hinton empezaron a estrechar la relación, hasta que el 30 de junio de 1997 ella le llamó por teléfono para citarlo a una reunión personal donde le haría una  revelación que lo dejaría impactado: “Estoy en contacto con Elvis Presley y me he ganado su amistad. Su vida anónima no está siendo lo placentero y tranquila que él esperaba, pues sufre un grave problema físico, pero teme acudir a un médico por temor a ser reconocido. Necesita un médico de confianza y estoy casi segura que puede ser usted esa persona”. Al contestarle que él estaba dispuesto a ayudarle, se le ofreció sin ningún interés subalterno o pecuniario. Estaba más que interesado en comprobar si aquello era cierto, entonces acordaron verse posteriormente a fin de que Shuma se pusiera de acuerdo con Presley  para ir a visitarlo y conversar con él. Al llegar el ansiado día y entrar en el lugar donde residía Elvis, Hinton se sintió muy emocionado, limitándose  a saludarlo brevemente y a mirarlo discretamente. A pesar de que los años y la cirugía plástica habían modificado su fisonomía, al médico le bastaron pocos minutos para convencerse que aquel hombre era realmente Elvis Presley, quien presentaba un deplorable estado de salud producido por una enfermedad crónica (artritis), la cual escapaba de su especialidad, la psiquiatría, por lo que tuvo que asesorarse con otros colegas médicos especialistas en esa afección, así como consultar libros sobre la materia, a fin de prescribirle un tratamiento adecuado. Las reuniones se repitieron y con el tiempo Jesse/Elvis le tomó confianza y le explicó las razones qué le habían llevado a emprender tan enigmático plan de simular su muerte y desaparecer de la escena pública: “No quería ser recordado como una sombra decadente de lo que fui. Los desastrosos negocios que hice, relacionados con la mafia pusieron mi vida en peligro. Además, me sentía hastiado y prisionero de mi propio éxito. Mi vida personal era un tormento”. Las reuniones prosiguieron. Un día Elvis le dijo a Hinton: “Doctor, voy a reaparecer para contar toda la verdad. No quiero acabar mi vida como una mentira que termina enterrada en una tumba anónima. Necesito su ayuda para escribir un libro. Para que nadie dude le entregaré muestras de cabello, un diente de oro que me extrajeron, unos gemelos que me regaló Ann Margret; los manuscritos del libro y una foto en la que aparezco con mi nieto Benjamín”; cuya existencia de tal fotografía nunca fue desmentida por su hija Lisa Marie. 
En 1994, la Comisión Presley, integrada por 25 expertos investigadores que se mantuvieron durante dos años indagando si realmente estaba muerto, dio a conocer su informe públicamente, declarando: “Luego de un largo y riguroso proceso de investigación y un sinnúmero de entrevistas testimoniales y grabaciones,  hemos llegado a la conclusión inequívoca que el ciudadano norteamericano Elvis Aron Presley Love, mejor conocido como Elvis Presley, de profesión cantante y actor, simuló su muerte”.  Tan sensacional declaración produjo un gran revuelo en muchos países del mundo, y en especial, en los Estados Unidos, donde numerosos medios de comunicación se disputaban entrevistar al vocero de la Comisión Presley, pero quien pudo lograrlo fue el famoso entrevistador Larry King, quien  le entrevistó en su sintonizado programa de televisión, acaparando la atención de millones de personas. Con el transcurrir del tiempo, Elvis no apareció nunca públicamente y la noticia relativa a que sigue vivo, fue diluyéndose con el paso de los días. Vale decir que aunque han transcurrido ya casi 34 años de su “desaparición física”, sobre su existencia o no se tejen numerosas conjeturas y una de ellas sostiene que viviría actualmente en la Patagonia argentina. A pesar de su gran fama y su riqueza material, Elvis Presley nunca fue feliz, porque lo tuvo todo y, a la vez, no tuvo nada, es decir, le faltó lo más importante: el amor de un ser que lo amara realmente y que lograra alejarlo de la terrible soledad en que vivió siempre, a pesar de estar rodeado constantemente de mucha gente. Esa fue la triste paradoja de su vida. 
 
Si  realmente hoy vive, en enero de 2011 habría cumplido 76 años de edad.  Cierto o no, el Rey del Rock sigue viviendo en el corazón y sentimientos de sus millones de seguidores en todo el mundo, unos convencidos de que todavía anda por ahí, y otros, para recordar a quien revolucionó la música del siglo XX
Según algunos periodistas y varios medios norteamericanos, se sostiene que esta última gráfica que aquí presentamos pertenecería al rostro de Elvis Presley y que esta sería su apariencia actual, ¡claro!, con el cabello teñido de color negro. Saquen ustedes sus propias conclusiones.