Visitantes de otros mundos

De acuerdo a investigadores y estudiosos del fenómeno ovni, desde su origen la humanidad ha tenido interrelación con civilizaciones extraterrestres avanzadas, por lo que se podría afirmar que no estamos solos en este planeta y que nunca lo hemos estado. Uno de estos investigadores, el biólogo español, nacionalizado estadounidense, Francisco José Ayala, genetista y biólogo molecular, profesor de la Universidad de California, Irvine, Estados Unidos, especialista en evolución; discípulo de Theodosius Dobzhansky (genetista estadounidense de origen ruso. autor de Genética y el origen de las especies y Herencia e imagen humana); quien es considerado como uno de los mayores especialistas del mundo en evolución y representa a la segunda generación en la lista de los más ilustres investigadores del neodarwinismo, sostiene con respecto al origen del hombre: “Nuestra especie Homo Sapiens ha evolucionado de antepasados que no eran humanos y vino a existir, en su forma presente, hace más de cien mil años. Esto nos hace saber sobre nuestro origen y nuestro parentesco con el resto de los seres vivientes”. Tal declaración debe considerarse como de suma contundencia en el ámbito científico mundial, puesto que Ayala es un científico reconocido y poseedor de un brillante currículum, el cual destaca, entre otros méritos, ser miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos de Norteamérica y de la Academia de Ciencias de Madrid, España; presidente de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias, que edita la reconocida revista Science; profesor de distintas universidades y doctor Honoris Causa de una quincena de universidades; asimismo, forma parte como miembro extranjero de las Academias de Ciencias de España, Rusia, Italia, México y Serbia, entre otras. Ayala, quien en 1994 fue asesor científico del presidente Bill Clinton, formó parte del Comité Presidencial de Consejeros sobre Ciencia y Tecnología de Estados Unidos; en 2001, el presidente George W. Bush le concedió la Medalla Nacional de la Ciencia; tiene publicados más de una docena de libros y unos 500 artículos científicos; se licenció en Ciencias Físicas en Madrid y posteriormente en Teología en Salamanca. En 1960 se ordenó sacerdote dominico (aunque luego se secularizó) y continuó sus estudios de doctorado en la Universidad de Columbia (EE UU), para posteriormente lograr la cátedra de Ciencias Biológicas en la Universidad de California en Irvine; ganador del premio Templeton, el galardón anual con mayor valor monetario del mundo, recientemente fue catalogado por The New York Times como "el hombre renacentista de la evolución", lo que implica una mente amplia, rica y abierta a muchos conocimientos. Pero ¡ojo! que no estamos diciendo que Francisco José Ayala, sostenga que descendemos de los extraterrestres, sino que nos deja a todos pensando que esto podría ser así: “Nuestra especie Homo Sapiens ha evolucionado de antepasados que no eran humanos…”

Según los mismos estudiosos del fenómeno ovni, más allá de nuestro Sistema Solar habría un sinfín de lugares de los que han venido nuestros visitantes. Por tal razón, las visitas regulares son sobre todo de seres extraterrestres que habrían intervenido en nuestra evolución, tales como los pleyadianos, los sirios, los de Orión, los andromedanos y los arturianos. “Seres generalmente humanoides, pero también quizás reptilianos e insectoides”. Con esta tesis de la visita de seres extraterrestres a la Tierra coincide Erich von Däniken investigador suizo del fenómeno ovni y escritor de estos temas, conocido por haber difundido la hipótesis de que la Tierra pudo ser visitada por extraterrestres desde la antigüedad. Se estima que de sus 26 libros escritos se han vendido más de 63 millones de ejemplares que han sido traducidos a 32 idiomas. Del mismo modo, David Icke, en su obra El mayor secreto, habla sobre los sumerios y sus tablillas escritas 5000 a.C. y de como el ser humano evolucionó gracias a la intervención de los extraterrestres. “Entre los ríos Tigris y Eufrates se extiende un gran valle que reúne más privilegios que ningún otro lugar del orbe para ser considerado cuna de la civilización. Al sur de esta alargada cuenca, los sumerios, decididos y emprendedores comenzaron a levantar las primeras ciudades del mundo hace mas de 5.000 años. Asimismo, idearon un sistema de escritura, descubrieron el bronce y fueron quienes primeramente utilizaron la rueda en sus vehículos. Conscientes de la fuerza de su magna organización y del valor de las aguas que habrían de defender, los primeros pobladores sostuvieron las guerras más antiguas de la historia, completamente diferentes de las simples escaramuzas. El territorio colonizado por los sumerios era conocido por los griegos, como Mesopotamia, "país entre dos ríos". Posteriormente el nombre se aplicó a toda la longitud del valle que siglos más tarde acogería también a los acadios, babilonios y asirios. Estos pueblos llegaron como conquistadores, pero absorbieron paulatinamente gran parte de la civilización de sus predecesores y la añadieron a sus propios conocimientos de arquitectura, escultura, astronomía, matemáticas y medicina. Estos pueblos sobrevivieron durante más de 3.000 años hasta que la conquista de Babilonia por los persas en el 539 a.C. convirtió a Mesopotamia en parte de un vasto imperio. La traducción de algunas tablillas, realizadas por lingüistas destacados, muestra una civilización sumeria muy avanzada. Con la ayuda de sus dioses, especialmente Enlil (el Rey del Cielo y la Tierra), los sumerios transformaron una tierra llana, árida y azotada por los vientos en un reino fértil y floreciente. Muchos investigadores han descubierto en los textos sumerios aparatos como cohetes y naves de los dioses. ¿Eran acaso descripciones de una civilización de origen extraterrestre que se desarrolló en esa zona del mundo hace más de 5000 años? Toda la vida sumeria giraba en torno a sus dioses. Estos tenían cuerpo físico y a ojos de los sumerios eran los An.Unna.Ki (“Aquellos que vinieron del Cielo a la Tierra”.). Esos dioses instruyeron al pueblo en la construcción de templos en lugares escogidos. Con el tiempo, se desarrollaron diversas confrontaciones bélicas entre los dioses. En la región del Mar Muerto se han encontrado evidencias de una confrontación nuclear en torno al año 2040 a.C. En esta región se conservan aún anomalías radioactivas y partículas nucleares. La onda nuclear originó un ciclón radioactivo que acabó con la civilización sumeria. Un texto sumerio dice: “En la Tierra cayó una calamidad descomunal desconocida para el hombre, una que no se había visto nunca antes... una gran tormenta del cielo... una tormenta que aniquiló toda la Tierra… un viento diabólico como un torrente enfurecido... acompañada de un calor abrasador... durante el día robó a la Tierra de su sol radiante, por la noche las estrellas no brillaban... La gente aterrorizada, podía apenas respirar... Las bocas se llenaron de sangre... hizo que las casas se abandonaran... los ríos de Sumeria afluían con aguas amargas... los pastos crecían con hierba marchita... Los dioses evacuaron Uruk, se escondieron en las montañas, escaparon más allá de las lejanas llanuras...”. Las narraciones sumerias sobre “aquellos que llegaron del cielo” se interrumpen en este punto. Los supervivientes al Armagedón nuclear de los Anunakis sufrieron un retroceso enorme, sumiéndose en el caos y la confusión. En Génesis 6 se habla de Dios, o Nefilim, en sus versiones más antiguas. En realidad la Biblia judía está refiriéndose a una versión de los Anunakis sumerios cuyo término Sitchin traduce “los que descendieron”. El descubrimiento arqueológico del mundo antiguo y la traducción de sus tablillas, textos y demás registros muestra que la Biblia (el Antiguo Testamento) es un calco de historias mucho más antiguas. El origen de nuestra humanidad esconde muchos misterios que nadie ha podido descubrir... Los Sumerios, sus habitantes, fueron los primeros en fundar ciudades, Estados e Imperios, fueron los primeros en inventar la escritura, crear los primeros contratos comerciales, los primeros códigos jurídicos, instituir las primeras escuelas, en idear la bóveda y la columna, en asentar las bases de la ciencia, posteriormente perfeccionada por los griegos. Aparte de todos estos hechos positivos, también fueron los precursores de otros negativos, como las primeras guerras, la esclavitud, el despotismo, los campos de concentración. Podríamos decir que la historia de la humanidad comienza en Sumeria ¿Fue esa humanidad inducida por unos seres extraterrestres que los sumerios consideraron como dioses? Los Anunaki, unos seres extraterrestres, mitad humanoides, mitad reptoides. A pesar de no tener una base científica contrastada, se tiene conocimiento de su existencia, desde hace más de cuatro mil años, en el legado que se ha conservado, hasta nuestros días, de la civilización Sumeria.

Algunos científicos han sostenido que nuestros visitantes nos alcanzan a través de un viaje interdimensional y que sus naves tienen una multiplicidad de diseños. “Los extraterrestres utilizan trajes espaciales, pero otras veces se presentan sin tales equipos. El discurso hablado como tal es poco común, ya que en su lugar utilizan la telepatía y no tienen dificultad en hacernos llegar sus pensamientos o leer los nuestros. Cuando ellos han hecho contacto, a menudo ha sido para traernos mensajes sobre su preocupación por lo que hemos estado haciendo a La Tierra. En otras ocasiones el contacto se evita y sólo parecen preocupados por cualquier proyecto que vinieron a realizar”. Muchos terrícolas sospechan que nuestro globo terráqueo encierra muchos más misterios y enigmas que los aceptados por la ciencia actual. Uno de esos misterios es el relativo a la existencia o no de ovnis (objetos voladores no identificados), puesto que desde la antigüedad en cualquier lugar de la Tierra han existido, existen y seguirán existiendo historias, relatos y tradiciones orales que hablan de la existencia y aparición de seres de otros mundos que han venido a visitarnos. Estas historias y demás hechos insólitos ocurridos en supuestos encuentros entre terrícolas y seres alienígenas o extraterrestres han ido pasando de generación en generación, sin que hasta ahora gobierno alguno se haya referido a este tema. En todo caso, estemos o no solos, esta es una de las mayores incógnitas con la que se enfrenta la humanidad. De este modo, la búsqueda de vida más allá de la Tierra es profundamente fascinante para los seres humanos. Percibiendo este gran interés, la NASA ha reconfigurado su estrategia de investigación y fundó el Instituto de Astrobiología de la NASA, dedicado al estudio de la vida en el Cosmos, enfocando su búsqueda en Marte por su relativa proximidad. Pero hace más de veinte años, como resultado de la misión Viking 1976, muchos de ellos se desanimaron, debido a que en ese tiempo un par de naves espaciales pasó a través de su atmosfera extremadamente delgada, tocaron la superficie y encontraron que era un desierto congelado y seco, liofilizado con los mortales rayos ultravioleta. Entonces, la nave espacial, equipada con brazos robóticos, extrajo suelo marciano, para que éste pudiera ser examinado, buscando señales de actividad biológica. Los resultados del análisis fueron poco concluyentes, pero generalmente negativos, y las esperanzas se desvanecieron, de encontrar incluso simples microbios en la superficie de Marte. Hoy día las perspectivas son mucho más optimistas, por lo que varias pruebas están programadas para visitar Marte y seguir buscando señales de vida extraterrestre. Este interés renovado es debido, en parte, al descubrimiento de organismos viviendo en algunos ambientes notablemente hostiles en la Tierra (lo cual abre la posibilidad de vida en Marte en aquellos lugares que no examinaron las sondas Viking), y en parte a una mejor información acerca de la antigua historia del planeta. Los científicos ahora creen que Marte tuvo una vez una atmósfera más gruesa, temperaturas más altas, ríos, inundaciones y una extensa actividad volcánica, siendo todas esas condiciones consideradas favorables a la aparición de la vida. Vale recordar que la Tierra y Marte son conocidos por intercambiar material en forma de rocas de las destruidas de la superficie de los planetas, por los violentos impactos de asteroides y cometas. De esta forma, los microbios podrían haberse enganchado a un paseo en estos escombros, elevando la posibilidad de que la vida haya comenzado en la Tierra y fue transferida a Marte o viceversa.

Desde tiempos antiguos diversas culturas han ido hablando de generación en generación de una supuesta presencia extraterrestre en la Tierra, planteamiento que si lo tomamos como cierto, entonces nuestro pasado, presente y futuro estaría ligado a civilizaciones de otros planetas. Si ha sido así ¿por qué entonces hasta ahora no tenemos evidencias de que existen seres poblando otros lugares de nuestro universo? Si existen, esto nos daría pie para efectuar interrogantes tales como ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Cómo podemos reconocerlos o identificarlos? ¿Cómo toman cuerpo y se manifiestan en el planeta? ¿Desde cuándo están entre nosotros? ¿Qué nos quieren decir? ¿Cómo se comunican con nosotros? ¿Vienen a ayudarnos? ¿Podemos comunicarnos con ellos? ¿Habrá presencia de naves visibles pronto? ¿Cómo diferenciar los amigables de los no amigables?, etc. Intuimos que todos deseamos crear una atmósfera de paz, confianza y serenidad, que permita dar un paso hacia adelante para así poder transmitir la información y los mensajes que eventualmente habríamos de recibir. De producirse el gran encuentro entre las dos especies y ante la premisa de que vienen en son de paz, no sería cuestión de tener miedo, pues el miedo enturbia nuestra capacidad de conocimiento, sino que se trataría de disponer de información y conocer aquello que necesitamos saber, a fin de tener en cuenta y aprender a desenvolvernos con una de las supuestas realidades más importantes de nuestro planeta, en este momento tan especial por el cual pasa. Del mismo modo, los científicos se hallan ante parecidas interrogantes y por dicha razón, la Royal Society de Londres (Real Academia de la Ciencia) que está celebrando 350 años de su fundación, entre sus actividades conmemorativas llevó a cabo el 25 y 26 de enero pasado un congreso con especialistas en física y astronomía de la NASA, las Naciones Unidas y Universidades prestigiosas, enfocado a responder preguntas que todos nos hemos hecho en relación con la presunta existencia de vida fuera del planeta Tierra. No cabe duda que los tiempos cambian y, si antes este tema era un tabú para los científicos, el que ahora se hayan reunido para discutir y analizar si nos encontramos o no solos en el universo, ya es un gran adelanto en cuanto a la ciencia se refiere. Se preguntarán ellos también ¿Hay formas de vida similares a la nuestra? ¿Qué aspecto tienen? ¿Qué pasaría si llegaran a hacer contacto con los humanos? Algunos de esos científicos sostienen que encontrar vida extraterrestre no es una posibilidad tan remota, dado que los avances científicos y tecnológicos han permitido descubrimientos astronómicos que hace un siglo eran impensables y que nos podrían ayudar a detectar otras formas de vida y que vale la pena hacer esfuerzos por contactarla; pero el asunto no es tan sencillo. Aunque existan los extraterrestres, ¿cómo localizarlos, si no tenemos ni idea en dónde viven?; ¿cómo dirigirnos a ellos, si no sabemos cómo se comunican entre sí, menos aún qué idioma hablan?; ¿qué les decimos, si no sabemos cuáles son sus intereses? Ante tantas dudas, y ante nuestra imposibilidad de viajar a través del espacio, lo que hemos hecho ha sido intentar establecer contacto por medios indirectos. Les hemos enviado "cartas" (discos con imágenes y sonidos grabados y mensajes de radio, con la esperanza de que los reciban y nos contesten, y también los hemos tratado de localizar buscando en el cielo señales provenientes de ellos). ¿Cómo comunicarnos con los extraterrestres? La mejor respuesta que hemos encontrado es utilizar las señales que más rápido viajan, y esas son las ondas electromagnéticas. Las que nos resultan más familiares son las ondas de luz, pero las hay de muchos tipos (ondas de radio, de televisión, rayos X y otras más). Todas ellas viajan a través del espacio a la máxima velocidad posible en el Universo: la velocidad de la luz (300.000 km por segundo). En consecuencia, constituyen la forma más veloz y, por lo tanto, la más eficiente de comunicarnos a grandes distancias. Las ondas que se utilizan para tratar de establecer contacto son las de radio, que tienen la ventaja de que las conocemos muy bien: sabemos cómo generarlas de manera simple y barata, pues las usamos continuamente para nuestras comunicaciones internas, y contamos con numerosos dispositivos para detectarlas y analizarlas. Entre los instrumentos que las generan y las perciben se encuentran los radiotelescopios. Obviamente, tenemos dos posibilidades: enviar mensajes o tratar de captarlos, y hemos hecho las dos cosas. En 1960, el astrónomo Frank Drake apuntó un radiotelescopio a dos estrellas semejantes al Sol, relativamente cercanas a nosotros, con la esperanza de captar alguna señal inteligente proveniente de ellas. Las estrellas fueron Tau Ceti y Epsilon Eridani. Desafortunadamente, tras una semana de esfuerzos no se captó nada, pero se había hecho el primer intento serio por establecer contacto.

Ante la posibilidad de la existencia de otro tipo de vida en los confines del cosmos, llama la atención que si realmente esta no existiera, ¿por qué los gobiernos de algunos países desarrollados han tratado de silenciar siquiera la posibilidad de tal existencia? Esto lo señalamos por cuanto recientemente se supo que el primer ministro de Inglaterra, Winston Churchill, ordenó clasificar los expedientes sobre OVNI durante 50 años. De esos documentos recientemente desclasificados, se desprende que efectivamente Churchill ordenó que se mantuvieran ocultas durante 50 años las visiones de ovnis por parte de aviones de la Fuerza Aérea, a fin de no provocar un pánico masivo entre la población. En ese entonces, el gobierno de Londres encargó a un comité de expertos en cuestiones de inteligencia la presentación de un informe semanal sobre visiones de ovnis. Según Nick Pope, uno de esos expertos, citado por la BBC, “la mayor parte del material de archivo de los años cincuenta fue destruido. Pero ocurrió, que un científico cuyo abuelo era uno de los escoltas de Churchill dijo que éste y el presidente de EEUU Dwight Eisenhower, ordenaron ocultar al público una extraordinaria visión de ovnis por la tripulación de un avión de la Royal Air Force que regresaba de un bombardeo”. Del mismo modo, el astronauta Edgar Mitchell ha solicitado al presidente Obama desclasificar los documentos relativos al fenómeno OVNI. Pese todos los encubrimientos y desmentidos, Mitchell insiste en sus declaraciones: “Las misiones de la NASA fueron seguidas y observadas por entidades no humanas. Por ello, he solicitado al presidente Obama que libere la información retenida por más de 50 años”. Mitchell fue uno de los astronautas del programa Apolo en abril de 1966, asignado el Grupo 5. Sirvió como astronauta de apoyo en la misión Apolo 9 y como sustituto del piloto del módulo lunar en la misión Apolo 10. En 1971 integró la misión Apolo 14 como piloto del módulo lunar, donde le acompañaron como comandante de la misión el astronauta Alan Shepard y como piloto del módulo de mando Stuart Roosa. Durante la misión recogieron 100 kg de rocas, marcando record como el de la estancia más larga en la superficie lunar (33 horas) y el paseo lunar de mayor duración (9 horas y 17 minutos). Fue también sustituto del piloto del módulo lunar en la misión Apolo 16. Vale destacar que Michell fue el primer astronauta que declaró abiertamente y sin temor que el contacto terrícolas-alienígenas es un hecho. En 2008 aseguró en una entrevista: “Una fuente en la NASA tuvo contacto con extraterrestres pequeños de tamaño y con ojos y cabeza grandes. Nuestra tecnología ni siquiera se acerca a la de los seres del espacio y que de haber sido hostiles ya habríamos desaparecido. Estos hechos han sido ocultados por nuestros gobiernos durante 60 años, pero poco a poco se han ido filtrando”. Edgar Dean Mitchell, el sexto hombre de la Tierra en pisar la Luna, sostiene que desde tiempos inmemoriales ha habido contactos con seres extraterrestres pero tales hechos han sido ocultados por los gobiernos norteamericanos y la NASA. Llama la atención que todos los astronautas que han tenido el privilegio de ir al espacio han vuelto con una perspectiva mental cambiada y con una sentida reverencia hacia nuestro planeta Tierra. He aquí algunas de las frases de algunos de ellos: “Las fronteras de todo tipo desaparecen entre las naciones. Todos pertenecemos al mismo pueblo y cada uno es responsable del delicado y frágil equilibrio del planeta”. El doctor y comandante Mitchell tiene el récord de ser el hombre que más ha caminado por la superficie lunar, durante nueve horas y 17 minutos, en 1971. Por su parte, Gordon Cooper, quien participó en los años 60 en el programa Gemini, de la NASA, también declaró haber tenido varios contactos con seres extraterrestres.

De las miles de fotografías tomadas de nuestra Luna se han encontrado muchas anomalías y, en algunos casos, un claro argumento para apoyar la tesis de que los cráteres se han trabajado desde dentro. Evidenciando que una numerosa maquinaria se coloca dentro de ellos con la intención de tomar material para propósitos que son desconocidos para nosotros. Se han encontrado muchas pistas que conducen de un cráter a otro, y se han observado estructuras que no se consideran ser el resultado de fenómenos naturales. Muchas de éstas son circulares y a menudo abovedadas. La mayor evidencia parece existir en el lado lejano de la Luna, y quizás la razón de esta ubicación fue el mantener a nuestros entrometidos ojos fuera de ello. Los astronautas han coincidido en similares razonamientos: “Quizás no es una coincidencia que no hayamos vuelto a la Luna desde que alunizamos allí. Se dice que comenzamos a realizar experimentos que eran molestos y consideraron que era una interferencia con su trabajo. No es una sorpresa que los extraterrestres reconozcan su presencia sobre la Luna y que afirmen tener muchas bases allí, algunas durante cientos de años”. El histórico Apolo XI descendió en la Luna el 21 de julio de 1969 y un experimento que los astronautas estadounidenses hicieron implicó el dejar cargas de explosivos colocadas en lugares estratégicos para tomar lecturas de sonido del interior de la Luna. Los resultados fueron los más asombrosos; ¡la única conclusión que pudieron obtener demostró que estaba hueca! Uno no puede olvidarse del momento poco después de que los astronautas de EE.UU. aterrizaron y parecían haber sido saludados por una fiesta de bienvenida al encontrar a los extraterrestres y a sus naves espaciales, alineadas justo al otro lado del borde de un cráter próximo a ellos. Desde muchos satélites que han orbitado la Luna se han filmado naves espaciales saliendo de la Luna al espacio; luces inmóviles y relámpagos de luz también se han visto a menudo, a veces incluso desde la Tierra. En vista de esta evidencia, no hay duda alguna de que los extraterrestres utilizan la Luna para sus bases. Ha habido bastantes contactos de seres que afirman vivir en lunas de diversos planetas. Hay quienes creen que los astronautas vieron ovnis y fueron perseguidos o vigilados por ellos y que en la Luna existen ruinas de otras civilizaciones. La versión más difundida de los supuestos avistamientos se atribuye al Apolo 11. Otto Binder, ex empleado de la NASA, dijo que esta conversación entre Houston y el Apolo 11 fue escuchada casualmente por unos radioaficionados que pudieron captar un canal reservado para estos mensajes. Una versión similar, traducida al español fue publicada por el ufólogo y novelista J. J. Benítez, en su libro Ovnis: SOS a la humanidad. En todo caso y en resguardo de nuestra tradicional objetividad periodística, debemos decir que hasta ahora no se ha encontrado ninguna evidencia sólida que nos induzca a pensar que, durante los viajes lunares, los astronautas del programa Apolo efectivamente avistaran extraterrestres o encontraran estructuras artificiales.

Según sostienen algunos analistas del fenómeno ovni, entre las muchas razas que nos habrían visitado, algunas podrían ser los habitantes de continentes perdidos (Atlántida, Lemuria o Mu) que antes de que éstos fuesen sepultados por el océano, buscaron refugio en algún lugar seguro y recóndito de la Tierra, en un recinto de naturaleza material o etérica, conservando todos sus avances tecnológicos, entre ellos, los dispositivos de moderno diseño para vencer el espacio. Sea que provengan de otros planetas o planos, o de la propia Tierra, de manera transitoria o permanente estos podrían utilizar recintos especialmente acondicionados como bases de operaciones. Al respecto, ha especulado mucho sobre la posibilidad de que existan bases alienígenas secretas en áreas remotas como la Antártida, Groenlandia, la selva amazónica, las montañas del Tíbet y muchos otros lugares deshabitados o poco explorados. Según Raymond Bernard, no todos los ovnis serían extraterrestres. Algunos vendrían del interior del globo terráqueo que es parcialmente hueco y posee sendas aperturas en los polos. Se dice que el Almirante Byrd, explorador del Polo Norte, penetró en esa región desconocida, encontrando una tierra de clima templado con montañas, bosques, ríos, lagos, vegetación y vida animal. Para Brinsley le Poer Trench, miembro de la Cámara de los Lores británica, este mundo subterráneo habría sido construido por los habitantes de la Atlántida, para protegerse de catástrofes oceánicas y sísmicas. “Las dos entradas localizadas en los polos, que habrían sido incluso fotografiadas por los satélites americanos, son las que dan acceso al mundo exterior. Allí se alojan desde hace más de once mil años los “barcos del espacio” que nos visitan en la actualidad. Robert E. Dickhoff y Michael Barton, también son partidarios de la hipótesis de un mundo subterráneo. Según ellos, los platillos volantes son oriundos de una gran conjunto urbano integrado por siete metrópolis subterráneas, comunicadas entre sí por unos conductos huecos y con aperturas que afloran en el Tíbet, Siberia, América del Norte, Sudamérica y ciertas remotas cumbres montañosas, las cuales fueron construidas por los marcianos que habían acudido a colonizar la tierra y que se establecieron en ellas con el fin de escapar a la radioactividad que siguió después de un conflicto atómico entre la Atlántida y Lemuria. “De ese modo, sus naves interplanetarias entran y salen por las mencionadas aberturas superficiales y su propulsión se basa en las corrientes magnéticas planetarias. Sus tripulantes supervisan desde hace siglos el destino de la humanidad”. Antonio Ribera, Will Carson y Otto Binder dan como posible un origen subacuático a los ovnis. El setenta y uno por ciento de la superficie del globo está cubierta por las aguas, con profundidades de hasta diez mil quinientos metros, lo suficiente como para sumergir el monte Everest. “¿Qué mejor sitio para ocultarse de los pobladores de la tierra firme? Se han registrado centenares de observaciones de cuerpos raros sumergiéndose en el mar, evolucionando en sus aguas o emergiendo del mismo. A veces con tal asiduidad que han dado pie a especulaciones sobre la existencia de “platillopuertos”, como los de la zona de Malasia en el océano indico o los del golfo San Matías en la Patagonia. Ivan T.Sanderson, uno de los más competentes estudiosos de lo insólito, después de Charles Fort, mantenía la tesis de que en cada medio (agua, tierra y aire) podrían florecer complejas culturas inteligentes separadas entre sí como en compartimentos estancos. “Concretamente, en el inmenso volumen del agua oceánica habitarían razas conscientes capaces de surcar los cielos”. La humanidad está próxima a experimentar un cambio mundial increíble. Una especie de encrucijada del destino cósmico en la que los terrícolas deberemos tomar trascendentales decisiones que influirán en la vida en la Tierra en el futuro de lo que llamamos tiempo. De tal modo, necesariamente debemos abrir de par en par las puertas de nuestras prisiones mentales y emocionales que nos han limitado durante miles de años y también abrir los brazos de par en par en señal de aceptar una vez por todas, nuestra inevitable conexión con el universo y los demás seres que lo habitan. Los patrones de movimiento de las placas tectónicas nos advierten que la historia crucial de la humanidad todavía no ha sido contada.

¿Seremos capaces los terrícolas de poner la atención debida y pensar que ellos vuelven para salvarnos, como cuando vinieron a destruir los gigantescos dinosaurios y demás animales descomunalmente grandes, a fin de que el Homo Sapiens pudiera no sólo habitar la Tierra sino a vivir en paz en ella? La desaparición de esos grandes monstruos no se debió a la colisión de un asteroide, como muchos creen.

El museo de la muerte

Como puede pensarse, el museo de la muerte no exalta la vida, sino la pérdida de ella, es decir, lo temible y lo desconocido. En este caso, por tratarse de un lugar tétrico y lúgubre donde las sombras, la humedad y el olor a moho recuerdan al visitante que está a las puertas de un sitio donde ronda la muerte e insospechadas historias de vida, el visitante que se atreve a introducirse en el podrá ver y tocar cadáveres en tumbas colocadas en las paredes, en los pisos, en criptas colectivas y hasta en una fosa común, percatándose al instante que ha entrada en Las catacumbas de los Capuchinos, en Palermo, Sicilia, Italia; uno de los museos más escalofriantes y singulares del mundo, donde, según dicen algunos, ocurren extraños sucesos; se apagan las luces o cuando van a grabar se escuchan voces y cuando vuelven a revisar la cinta de grabación se escuchan lejanas voces de niños, mientras que otros visitantes que han tenido la osadía de permanecer allí hasta casi cuando cae la noche, dicen que en ocasiones se ve cómo caminan rápidamente por sus pasillos y escalinatas extrañas figuras borrosas. Las catacumbas datan de 1599. Allí se exponen 8000 cadáveres como si se tratara de una galería de la muerte. Muchos de ellos embalsamados mediante diferentes métodos y otros tantos que han sufrido deformaciones por el paso del tiempo o han perdido algunos de sus miembros.
En los anales de lo tenebroso, las catacumbas de Palermo, en Sicilia, Italia, ocupan un lugar especial por los numerosos cadáveres momificados que encierran y por el impacto que producen en quienes se atreven a visitarlas. Antiguamente, las catacumbas eran galerías subterráneas en las que los cristianos enterraban a sus muertos. Las de Palermo son una cueva natural, descubierta debajo del Altar Mayor del Convento de los Capuchinos. Allí reposan cuerpos momificados, pertenecientes a frailes capuchinos y lugareños, vestidos con trajes de las épocas de los siglos XVII, XVII y XIX. El lúgubre lugar, conocido como Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, guarda en su interior enigmáticos secretos que se llevaron consigo las almas de quienes lo habitan, cuyos cuerpos son mostrados con total crudeza.
La historia de estas catacumbas se inicia en 1599 cuando muere el fraile Silvestro de Gubio, considerado como un santo, razón por la que sus hermanos decidieron colocarlo en las catacumbas para que fuese objeto de veneración. Tiempo después descubrieron que sus restos se habían conservado perfectamente. Tras conocer las condiciones climáticas especiales de la cueva, los capuchinos desarrollaron técnicas de embalsamamiento que les permitían conservar los cuerpos evitando la putrefacción; de modo que decidieron trasladar los restos de 40 miembros de la congregación y fueron añadiendo más galerías hasta que en 1732 alcanzaron a un espacio de 300 metros, con cuatro corredores atravesados por un pasillo. En 1637, la Santa Sede les dio permiso para “enterrar” en sus catacumbas a extraños de la Orden. Conocida su existencia y los diferentes métodos para embalsamar, la comunidad comenzó a solicitarles enterramientos y poco a poco la momificación de las personas que morían en Palermo se convirtió en una tradición, al punto que muchos dejaban instrucciones en su testamento respecto a las ropas que lucirían después de muertos. Al permitir enterrar extraños en el convento se cumplió el deseo de los fieles de descansar en la iglesia cerca de las reliquias de los santos. Así fueron incorporando cadáveres a la cripta, siendo aceptados a cambio de donaciones a la iglesia y con la condición de que fuesen sus familiares quienes se encargaran del cuidado de los cuerpos (untarlos con crema, peinarlos, coser sus ropas, etc.), hasta que 1920 recibieron al último “huésped” debido a que las autoridades prohibieron tal práctica.
El último cadáver en ingresar a las catacumbas fue el de Rosalía Lombardo, una niña de dos años, quien murió de neumonía, cuyo cuerpo fue momificado por el doctor Alfredo Solafia en 1920, a tal grado de perfección que se mantiene intacto, por lo que es llamada La bella durmiente, gracias a la placidez que muestra su rostro incorrupto. La dulzura que muestra esta niña se atribuye a que murió en paz y relajada, o tal vez al tratamiento al que fue sometido su cadáver mediante inyecciones de compuestos químicos cuya fórmula se llevó el doctor Solafia a la tumba. Con el tiempo, muchos cuerpos han sufrido deformaciones o perdido algunos de sus miembros. En cambio, el perfecto estado de conservación del cuerpo de la niña Rosalía es impresionante. Entre 1866 y 1897 los capuchinos fueron expulsados mediante decreto y las catacumbas quedaron bajo la custodia del Ayuntamiento. Durante ese lapso, los cuerpos al no ser cuidados se deterioraron, lo que dio entender a las autoridades que los frailes los cuidaban permanentemente, por lo que 1897 permitieron su regreso y ellos comenzaron a restaurar los daños sufridos tanto en las galerías como en los cadáveres. El último monje enterrado fue el Hermano Riccardo de Palermo, muerto en 1871. Hoy día, las catacumbas están abiertas al público. En ellas las momias están al alcance de la mano del visitante y la muerte se siente en todo el ambiente.
Los cadáveres depositados allí son sencillamente escalofriantes. Ver esos cuerpos intactos expuestos en diferentes posiciones y vestidos, resulta tan impactante que los visitantes coinciden en señalar que el sitio es espantoso. Giorgio Caprini, uno de esos visitantes, señaló: “El tenebroso lugar infunde respeto y terror. Al ingresar, desde los primeros escalones se percibe la humedad y un fuerte olor a moho que penetra en la nariz. Luego, en la penumbra, se ven los esqueletos en fila, en diferentes posiciones y expresiones que a uno le provoca salir corriendo atemorizado. No volveré nunca más, pues pasé casi un mes con pesadillas, soñando con esas horribles y deformes figuras”. Aunque resulte paradójico y hasta grotesco, las catacumbas han dado fama mundial a la iglesia de Convento de los Capuchinos de Palermo, por lo que hoy día resultan una macabra atracción turística, que produce además de miedo, espanto y terror, muchos dividendos. “¡Levántate, vuélvete sobre tu lecho a fin de ver la luz del disco solar puro en la entrada de cada uno de tus caminos donde tu karma estime estar!”.

¿Un pacto con el Diablo?

¿Existen realmente los pactos satánicos? ¿Es posible vender el alma al Diablo? Tal y como se recoge en los tratados de Alta Magia existentes en los siglos XV, XVI y XVII, todavía existen personas que celebran rituales de magia negra creyendo lograr los favores de Lucifer. En esos rituales, signos cabalísticos y extraños nombres de entidades diabólicas rodean un círculo mágico hecho en el suelo junto con una barrera de sal, que tendrán como objeto protegerse del mismo demonio. Entonces, las velas, el incienso, las ofrendas y el cuchillo “sagrado” empuñado por el oficiante, confieren a la escena un halo de terrible misterio. Este ritual de magia negra, especie de una tradicional invocación al Diablo para sellar un pacto satánico, se realiza todavía en algunos lugares del mundo, tal como se realizaba en la vieja Europa hace 3 ó 4 siglos atrás. ¿Cuál es la razón para que alguien se atreva a hacer un pacto satánico? “Generalmente quien lo hace es una persona que ha perdido la fe, ambiciosa de poder, de fama, de riqueza, de amor o sexo en exceso y es por ello que acude al Diablo para venderle su alma a cambio de los favores terrenales que este supuestamente le concederá. En estos casos, y según diversas culturas y religiones, mitos y creencias, el Diablo puede presentarse en sus diferentes formas y tentar a aquellas almas que lo invocan, ofreciéndoles bienes materiales a cambio del alma de la persona que pacta con él. Desde tiempo inmemorial se considera que el pacto con el demonio constituye el más poderoso hechizo de magia negra desarrollado por la humanidad, cuyo propósito es satisfacer cualquier deseo del beneficiario, desde cuestiones estrictamente personales (amor, dinero, belleza, salud...) hasta grandes asuntos de empresa o de Estado. De esta forma, este tipo de pacto fue durante milenios, la herramienta mágica más poderosa de individuos, grupos y naciones y, según diversas culturas, efectuado el pacto, el maligno hechizó y creó fortunas, amores,  maldiciones, familias, clanes, alianzas, naciones e imperios. Para efectuar dicho pacto, los solicitantes debían contratar los servicios de un brujo o nigromante para que realizase un sacrificio ritual de invocación demoníaca. A cambio de ese sacrificio se creía que el demonio proporcionaba al beneficiario todo lo que hubiera pedido. Anterior a la colonización romana, la alianza con Satanás fue practicada extensamente por babilonios, fenicios, minoicos, celtas, dahomeyas, mixtecas, mayas, aztecas y toltecas, así como por numerosos pueblos europeos. Todas esas civilizaciones crecieron y se expandieron mientras mantuvieron esta tradición arcana, y, según ellos, agonizaron en el momento en que la adulteraron o abandonaron. En el origen de sus comienzos, otras culturas practicaron este tipo de pacto pero luego se lo prohibieron a si mismas y a los demás, una vez que su poder quedó establecido. Esas culturas fueron los egipcios, acadios, chinos, prerromanos, judíos e indios, entre otros”.
Aunque en algunas religiones se cree que el pacto diabólico pudo sobrevivir hasta mediados de la Edad Moderna, existen quienes afirman que actualmente se sigue practicando en algunos círculos de las sociedades contemporáneas a fin de obtener fortuna, éxito y poder. ¿Qué significa pactar con el Diablo? “Según las religiones monoteístas, sobre todo, la judeocristiana e islámica, se consideraba que pactar con el demonio implicaría la condenación eterna del hechicero y el o los beneficiarios. De acuerdo a los demonólogos, para invocar al demonio, era preciso llamarlo por su nombre correcto. Por ello, las religiones posteriores trataron de borrarlo o confundir al solicitante mediante numerosos apodos. La demonología medieval está llena de estos engaños, incorporando centenares de nombres. Lo mismo cabe decir de los símbolos, signos o sellos elaborados por los judeocristianos para dificultar cualquier posible invocación. Según las religiones monoteístas occidentales, este trato resultaría muy peligroso, pues el precio de tales favores es la condenación eterna del alma. Entre los más crédulos, cualquier logro aparentemente sobrehumano se atribuía a un pacto con el demonio. El pacto podía ser oral o escrito. El oral se realizaba mediante invocaciones, conjuros o rituales: una vez que el nigromante cree que el demonio está presente, le pide el favor que sea y ofrece su alma a cambio; de esta manera, no quedarían pruebas de lo sucedido. Sin embargo, en los juicios por brujería siempre aparecían evidencias como la marca diabólica, una señal indeleble causada por el toque del Diablo al cerrar el pacto. Esta marca (que podía ser desde una peca a una cicatriz) constituía prueba suficiente de que el pacto diabólico se había producido. El pacto escrito atraería al demonio de la misma manera pero incluiría un contrato firmado con la sangre del hechicero o de la víctima a sacrificar”. ¿Qué tipo de personas se atrevían a realizar alianza con el demonio? “Aquellas que solían creer que Dios les había abandonado y no encontraban alicientes en su vida para continuar. Normalmente, gente de escasos recursos económicos que cansados de su pobreza decidían pactar con el Diablo para alcanzar una vida de riquezas, individuos que amaban a alguien que no les correspondía o con afán de protagonismo y que no podían tolerar el anonimato de su vida y por consiguiente buscaban, además de dinero, la fama o cualquier otro tipo de pacto que repercutiese de una forma inmediata en la mejora de su vida terrenal. Si bien los pactos satánicos no siempre se daban de esta forma, en ocasiones era el mismo Diablo quien, como buen conocedor de la vulnerabilidad de una persona, le ofrecía acabar con esa vida de sufrimiento prometiéndole una de riquezas sin ningún tipo de limitación. De esta forma, el Diablo solía presentarse tentadoramente a personas especialmente ambiciosas, con la intención de adueñarse de su alma”. ¿Y cuál era o es el futuro de alguien que pacta con el Diablo? “El futuro de alguien que pacta con el Diablo no es muy alentador pues deberá sufrir eternamente en el infierno. Al fin y al cabo, toda una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales, no son un buen negocio para nadie”. ¿Pero cómo alguien que sabe eso decide pactar? “Existen dos posibles razones: La primera, algunos pactan con la intención de tras recibir los beneficios, romper el pacto y traicionar al Diablo tratando de volver a la luz. Sin embargo, no resulta fácil engañar a Lucifer, porque siempre es él quien acaba ajustando el pacto a sus malignos intereses. Segunda, es que creyentes del “valor” que otorga a su alma el mismo Diablo, incluso para presentárseles en persona, piensen que este les tiene guardado un puesto de honor en el infierno. Pero, ¡que equivocados están! Pues los pobres no saben que pasarán una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos años de beneficios materiales. Incluso algunos devotos satanistas señalan los riesgos que entrañan este tipo de ceremonias. Quien vende su alma al Diablo es víctima de su propia debilidad y ambición y no vacila para lograr sus deseos, sin importarle las consecuencias, sabiendo que en algún momento tendrá que pagar su deuda. Así es que termina perdiendo todo y condenando su Ser, destruyendo su vida y todo lo que más amaba. El precio de vender el alma es muy alto; el comprador es implacable y paciente para cobrar y devorar a sus víctimas. La tentación es grande y nadie se escapa de pagarlo”.

Según la cita evangélica, Jesús dijo al primer Papa: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y la puertas del infierno no prevalecerán contra ella y te daré las llaves del Reino de los Cielos y cualquier cosa que atares en la Tierra será atada en el Cielo” (Mateo 16, 18). Es decir, en esta cita, en la que se sustenta en buena medida la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica, se pretende justificar el poder del Papa para dominar a los demonios, y para decidir en la Tierra cuestiones que afectan también al mas allá. Derivado de tal planteamiento religioso cabría preguntarse ¿La creencia de la existencia de Satanás es exclusiva de la religión católica? ya que Biblia contiene muchas referencias al Diablo. “No. El culto a Satanás no es una exclusiva católica, ya que en todos los pueblos del mundo ha existido un lado oscuro del maligno. Por ejemplo, los Yezidies islámicos, son una secta que adora al Sahitán del Corán y que realiza sangrientos rituales de sangre en sus tenebrosos cultos; o los Khlysty rusos, vinculados al siniestro Rasputín y feroces enemigos satánicos de la cristiana iglesia ortodoxa. La creencia de la existencia del demonio pertenece a todas las religiones”. ¿De dónde provino el diablo? – “Originalmente era Lucifer, un ángel de luz, uno de los tres ángeles principales junto con Gabriel y Miguel”. ¿Cómo llegó el Diablo a la Tierra? “Fue expulsado del cielo junto con un tercio de los ángeles, después de liderar una rebelión de ángeles contra Dios. Posteriormente, en el Edén, se le apareció a Eva como la serpiente (esto, en lenguaje figurativo porque literalmente es un ángel caído)”. ¿Qué está haciendo el Diablo ahora? “Lo que ha hecho siempre: estar contra de Dios en cualquier forma posible. El maligno es un asesino y padre de mentiras y está en el centro mismo del implacable mal que prolifera en el mundo. Diariamente los periódicos, la radio y la televisión están repletos de trágicas historias de guerra, hambre, huracanes, tornados, bombarderos suicidas, genocidio, accidentes hogareños fatales, abuso infantil, pornografía, nuevas y viejas enfermedades incurables, asesinatos, destrucción, odio, prejuicio racial y, pare usted de contar. El rey de las tinieblas orquesta todos esos males a través de gente poseída por el demonio, es decir, por él mismo”. ¡Qué es la demonología? “La demonología es una especie de “asignatura” teológica que pretende analizar a Lucifer partiendo del supuesto de que tal entidad existe y que es capaz de interactuar en nuestro mundo. El mismo apóstol Juan se refiere a Satanás como El Príncipe de este Mundo. Y como Príncipe del Mar en la Tierra, Lucifer ha acaparado la atención, preocupación y ocupación de sacerdotes, monjes y obispos de toda la historia”.
La idea de pactar con el Diablo a cambio de fama y gloria ha sido también recurrente en la historia de la música. “Así es y existen varios ejemplos de ello: Niccolo Paganini, extraordinario violinista italiano, al parecer fue una de esas personas y otros artistas como Giuseppe Tartini, compositor y violinista veneciano, quien creía que una de sus sonatas estaba inspirada por la aparición del Diablo en uno de sus sueños. Infernus - un practicante de Satanismo Teísta - hizo un supuesto pacto con Satanás al fundar su banda de black metal Gorgoroth; Robert Johnson, cuya leyenda narra que su virtuosismo con la guitarra devino de un pacto con el demonio; King Diamond quien sostuvo que un pacto con el Diablo le daba el poder de las mil voces; Murdoc Niccals, según la autobiografia del grupo Gorillaz, Murdoc hizo un pacto con un demonio a cambio de formar al grupo musical más famoso del mundo. El bajo El Diablo y el cambio de su segundo nombre de Alphonse a Faust, son el símbolo del contrato”. Niccolo Paganini, nacido en Génova el 27/10/1782 y muerto en Niza, el 27/05/1840, fue un violinista, violista, guitarrista y compositor italiano, considerado como uno de los más famosos virtuosos de todos los tiempos, reconocido como uno de los mejores violinistas que haya existido, con oído absoluto y entonación perfecta, técnicas de arco expresivas y nuevos usos de técnicas de staccato y pizzicato. Mucho antes de que su leyenda creciera hubo alguien que aseguró haberlo visto invocar al Diablo, postrarse delante de él y repetirle. “Mi alma es suya a cambio de yo tocar como un ángel”. Luego, se encendió una luz que lo cegó, Paganini se puso de pie y siguió su camino. Así lo señaló aquel testigo a quien algunos le creyeron y otros no. Más, aquel relato fue creciendo y la gente acudía masivamente para verlo y oírlo tocar, formándose desordenados tumultos donde se arrebataban los boletos cual si fueran salvavidas en un naufragio. En su tiempo, impactados gratamente por su extraordinaria ejecución del violín, todos hablaban de él y no sólo se trataba de gente culta sino también de gente humilde y hasta los mendigos y las prostitutas acudían presurosos a comprar los boletos cuando nomás se anunciaba que tocaría el gran Nicolo Paganini, “El violinista del Diablo”, como empezaron a llamarlo. Paganini comenzó a tocar el violín a los siete años. A los nueve hizo su primera aparición pública. A los trece realizó una gira por varias ciudades de Lombardía. A los dieciséis ya era conocido, pero no digirió bien el éxito y se convirtió en un jugador que continuamente se emborrachaba. Una dama desconocida lo salvó de esa vida licenciosa para llevarlo a su villa donde aprendió a tocar la guitarra y el piano. Tiempo después, su técnica comenzó a asombrar a quienes lo oían tocar, llegando a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él, porque a su vez su apariencia se notaba algo extraña y sus adelantos musicales eran una verdadera obra de arte. En esa época, en la mayoría de sus apuntes aparecía una nota extraña la cual decía "Nota 13", lo que, según algunos, le permitía interpretar obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas del violín (retirando primero las otras tres, de manera que éstas no se rompieran durante su ejecución), y continuar tocando a dos o tres voces, de forma que parecían varios los violines que sonaban. En sus espectáculos empleaba una asombrosa improvisación. Era tal su prodigio que su imaginativa técnica influyó notablemente en compositores como Franz Liszt, Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg yWitold Lutosławski. Misteriosamente, todavía hoy día nadie sabe de dónde provenía tal conocimiento y destreza musical.
En la actualidad Paganini sigue siendo considerado el mejor violinista que supo extraer al instrumento sonidos y efectos inconcebibles para cualquier mente humana. Su estilo brillante y, en ocasiones, efectista, desarrolló de manera considerable las posibilidades técnicas del violín, explorando diversos recursos, lo que le permitió componer y ejecutar ingeniosas variaciones donde además de usar en solitario la cuarta cuerda del violín, introdujo los armónicos simples y dobles, unos sonidos muy agudos conseguidos acariciando las cuerdas del instrumento lo más cerca posible del puente. Tal vez entonces nació la leyenda que asociaba sus geniales facultades a un pacto con el Diablo. Por ello, vivió rodeado de una aureola mefistofélica por sus propios contemporáneos, asombrados ante su dominio del instrumento y su vida desordenada y aventurera, lo que aunado a su genialidad, personalidad y misterio, le identificaba. Al parecer no era únicamente su dominio técnico e interpretativo lo que sorprendía sino toda una serie de gestos y maneras que lo transformaban durante su actuación. De este modo, los sonidos de su violín se hicieron cada vez más tempestuosos y osados, y en los ojos del espantoso intérprete brillaba un ansia de destrucción tan burlona y sus delgados labios se movían de modo tan lúgubremente agitado, que parecía como si murmurara antiguas y malvadas palabras mágicas para conjurar la tempestad y desencadenar los espíritus malignos. A Paganini nunca le importó un bledo que la gente creyera que su impresionante virtuosidad se debía a un pacto con el Diablo. Hay quien asegura que vio al propio demonio acompañarle en algunos de sus conciertos. Otro de los relatos que llama la atención en la vida de Paganini, es que su madre no cesaba de contarle el sueño que había tenido en una ocasión. En el sueño un ángel le aseguraba que su hijo llegaría a ser un gran violinista que asombraría al mundo, pero que todo se lo debería a ese mismo ángel. Aunque era feo como el demonio su presencia impactaba a las mujeres al punto de arrojarse a sus pies. Y si no bastaba, ahí estaba su extraordinaria manera de tocar el violín. A una de ellas que se resistía a amarlo, que se encerraba en su habitación y que había dado órdenes de que bajo ninguna circunstancia se dejara entrar a Paganini en su casa, el virtuoso se las ingenió para llegar hasta el balcón de la alcoba e improvisar una sonata para una sola cuerda. Cuando la mujer oyó su virtuosismo le hizo un lugar en su cama. Paganini era flaco, feo, de nariz aguileña, alto, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas y aunque ganaba mucho dinero, solía ir vestido con trajes siempre de color negro, deshilvanados, en jirones. A pesar de ser feo, descuidado y trasudado, su fuerte personalidad atrajo a numerosas mujeres que llegaron a ser sus amantes, entre las que figuran Paulina y Elisa, hermanas de Napoleón. Así anduvo Paganini, de mujer en mujer, de cama en cama. Era lo que más le atraía, junto con el dinero para gastarlo generalmente jugando o apostando. Dinero que caía en sus manos dinero que gastaba. Y con la misma prontitud volvía a gastar más. Con la ventaja de que a veces ni en violines gastaba. Una vez que fue a tocar a un palacio y se le olvidó su instrumento, el anfitrión, un noble, extrajo su Guarnerius personal de la vitrina y se lo prestó para que saliera del aprieto. Después que Paganini tocó, el noble –impactado gratamente- se lo regaló besándole varias veces las manos.
Como hombre Paganini parecía estar especialmente dotado para meterse en líos, particularmente de faldas o de dinero. Se fuga de Génova en dirección a Parma con una joven de veinte años llamada Angelina Cavanna. La deja embarazada y, ante esa situación, se va con ella a Fumeri. Pero el padre de Angelina lo denuncia por rapto y estupro, logrando que sea arrestado y encarcelado. Para salir de la prisión lo hacen firmar un acuerdo con el señor Cavanna, en el cual le garantizaba el pago de mil doscientas liras, mitad al contado, mitad con una letra de cambio. Pero cuando se ve liberado de la cárcel, intenta evitar el segundo pago y ello provoca una demanda judicial en su contra, lo que le obliga a pagar tres mil liras. El bebé de Angelina muere al nacer. En 1821, en Nápoles se enamora de Carolina Banchieri, una linda joven con quien se fuga a Parma. Pero cuatro días después, posiblemente recordando la amarga experiencia con Angelina, decide separarse, enviándola a vivir con una campesina, cuya discreción fue remunerada. Tras esta desventurada historia, Paganini fue presa de la angustia y se sintió seriamente enfermo. Se hace examinar por un famoso médico que le diagnostica una sífilis, que en aquella época era una enfermedad irreversible, y, atormentado por la idea de que el matrimonio resultaba imposible, cae en un estado de postración psíquica, al que se sumó su delicado estado de salud. En 1828, aunque no logro curarse, se recuperó y pudo reemprender sus recitales, realizando una gira por toda Italia en compañía de una cantante con la que compartía sus audiciones: Antonia Bianchi, quien se convirtió también en su amante y luego su esposa, con quien se casa cuando él tiene 42 años de edad. La pareja sólo tuvo un hijo: Achille. Mas tarde se separan, y para quedarse con su hijo, Paganini paga una elevada cantidad de dinero para apartarla de su vida y quedarse con el niño.

El genial músico estuvo apartado de los escenarios durante dos años, a causa de sucesivas enfermedades. En 1828, al haber perdido gran parte de la visión, tuvo que usar unas gafas de lentes azulados que acentuaban su aspecto tétrico. Fuertemente aquejado de salud, Paganini viaja a Niza por prescripción médica, donde se radica. Allí, su salud empeora, probablemente a raíz del tratamiento con mercurio que se realizaba por recomendación de su médico para tratarle la sífilis que padecía. Su cuerpo, atormentado por el dolor, iba consumiéndose lentamente. Tenía los ojos hundidos en las cuencas, lo cual, junto con su rostro de cera, le confería una apariencia espectral. El mercurio le había estropeado el estómago y podrido la mandíbula y los dientes. Fruto de su mal estado, se le habían caído los dientes hasta hacer desaparecer la boca dentro de la barbilla. Paralelamente a la sífilis que sufría, un cáncer en la garganta le hizo perder la voz progresivamente y quedó sin habla los dos últimos años de su vida y se tenía que comunicar por escrito. Nicolo Paganini murió de cáncer de laringe el 27 de mayo de 1840, cuando sólo contaba con 56 años de edad. En los últimos años de su vida fue bastante reacio a mantener contacto con cualquier persona relacionada con el sacerdocio, al extremo de que ya agónico, cuando el cura quiso darle la extremaunción, el músico lo mandó al infierno. Por este motivo y por supuestamente haber hecho pacto con el Diablo, Paganini murió sin recibir los últimos sacramentos, ya que el Obispo de Niza prohibió su entierro, alegando que había rehusado la extremaunción. La fama que se había tejido alrededor de su persona referente a un posible pacto con el demonio fue determinante en esa decisión eclesiástica, sobre todo, debido a que el propio Paganini rehusó acercarse a la Iglesia y desmentir aquellos comentarios. Su cuerpo fue embalsamado durante dos meses y posteriormente, por espacio de un año fue depositado en el sótano de la casa de su hijo. Finalmente, fue enterrado en el lazareto de Villefranche, pero ahí no terminaría la peregrinación, ya que años después sería trasladado a otros cementerios, hasta llegar al de Parma, en donde reposa actualmente. Paganini llevó una azarosa vida que sólo pudo compararse a lo que le aconteció a su cuerpo después de muerto. Los vecinos afirmaban que horas después de fallecido, su violín seguía sonando. En una época dominada por la superstición, el obispo de Niza prohibió que el violinista fuese enterrado en esa localidad. Entonces, nadie se hacía cargo del cadáver del músico. Este permaneció dos meses en la habitación en que había residido, pero al cabo de ese tiempo los vecinos protestaron por la fetidez, por lo que almacenaron el cuerpo en el sótano donde estuvo durante 16 meses más, hasta la llegada de un amigo, el conde de Cessole, quien llevó el cadáver a un olivar de su propiedad y lo escondió por algún tiempo en una cuba de aceite. Aunque el cuerpo de Paganini ya había sido embalsamado, las autoridades sanitarias ordenaron su traslado a un lazareto de Villefranche, donde el guardián hizo correr la voz que por las noches se oía sonar un violín. Pese a las gestiones ante diversas instancias eclesiales, el clero persistió en negar camposanto para el cuerpo del músico por haber tocado el violín inspirado por el demonio. Por fin, en 1844, cuatro años después del macabro itinerario del cadáver, el rey Alberto de Piamonte, Cerdeña, firmó la autorización para que Paganini fuese enterrado en Génova. Sin embargo aún entonces, no hubo requiescat in pace para el violinista: los vecinos se quejaban de la proximidad del Diablo enterrado allí. De nuevo el cuerpo fue devuelto a la superficie y trasladado a Parma, a una villa cedida por la esposa de Napoleón, para que el maestro descansara en ella al menos por algún tiempo. Permaneció allí hasta 1876, cuando el Papa Pío Nono le otorgó la gracia de ser enterrado en el cementerio de Parma. Esta fue la cuarta ceremonia fúnebre que se le practicó al cadáver, pero no la última. Años más tarde el violinista checo Frantisek Ondricek, divulgó la duda de que el maestro estuviese enterrado en aquella tumba y fue de nuevo exhumado para corroborar su identidad. Algunos aseguraban que al abrir el féretro, se escuchó sonar un violín.