Simbología oculta del dólar

Desde la antigüedad, la simbología ha estado presente en la humanidad, por lo que a cada objeto el hombre le ha asignado un significado diferente. En este sentido el dólar, la moneda estadounidense más fuerte del planeta y más extendida en circulación en el mundo, base de la economía internacional, no escapa a esta realidad. El billete de un dólar es el de más baja denominación y es el diseño más viejo, el cual tiene en su anverso el retrato del primer presidente, George Washington y, en el reverso, el escudo de Estados Unidos. Cuarenta y cinco por ciento de esta moneda se imprime en billetes de un dólar, por lo que es el de más alta circulación. Lo que casi nadie sabe es que está cargado de simbología y que el responsable de su diseño y promoción fue Benjamín Franklin, poeta, científico, inventor, político, iluminista y masón. Por ello, no sorprende encontrar en el billete de un dólar varios símbolos esotéricos. Por ejemplo, en su reverso, la primera imagen es una pirámide “con el ojo que todo lo ve”, símbolo de la masonería y del antiguo dios egipcio pagano Horus, que representa al Sol y que también identifica a Lucifer. El ojo, en la parte superior de la pirámide, es un símbolo de la masonería, ya que los fundadores de Estados Unidos, al igual que la mayor parte de sus presidentes, han sido masones. Dicho ojo omnisciente era también un símbolo de los viejos tiempos. Los babilonios y los egipcios lo exhibían en muchas formas. En un triángulo, ha sido asociado con Sirio; el Ojo de Dios; la glándula pineal y los Iluminati. Fue introducido por órdenes del Presidente Roosevelt en 1933. En la base de la pirámide, las letras representan números romanos que sumados dan 1776, en concordancia con el año de la independencia de los Estados Unidos, pero también, extrañamente, con el año en que el sacerdote jesuita Adam Weishaupt fundó la orden Los Iluminati, sociedad secreta cuyo objetivo era derrocar a los gobiernos del mundo y acabar con todas las religiones y creencias para unificar la humanidad bajo un “Nuevo Orden Mundial”, basado en un sistema internacionalista, con una moneda única y una religión universal; su símbolo, el búho de Minerva, representa una deidad mesopotámica llamada Moloch, asociada a Satanás y al cual los banqueros y jerarcas mundiales rinden culto todos los años. Los Illuminati utilizaron el sistema de numeración babilónica para diseñar el sello graficado en el dólar. Dicho sistema no era basado en 10 sino en 6, que, según La Biblia es el número de Satanás. En la parte inferior de la pirámide, la leyenda Novo Ordo Seclorum traduce: Nuevo Orden Mundial; mientras, arriba, Annuit Coeptus significa: nuestra empresa es exitosa. El número 13 abunda en los billetes de dólar. ¿Será porque 13 fueron los estados que se independizaron de Inglaterra, para formar lo que hoy se conoce como Estados Unidos? ¿O será porque para los masones el 13 representa el número de la transformación? Paradójicamente, este es también considerado como el número de la mala suerte en los Estados Unidos, pero de buena suerte por parte del judaísmo. Sea lo que sea, la pirámide tiene 13 escalones y en una de las patas del águila, símbolo americano que se encuentra en el lado derecho, ésta sostiene una rama con 13 hojas y 13 barras aparecen en el escudo ubicado en su pecho. Tantos símbolos, imágenes y palabras dan mucho que pensar, máxime cuando en Estados Unidos jamás han existido pirámides. En el anverso del billete se puede observar, en su ángulo superior derecho, el número 1, y, con lupa, un casi imperceptible búho, a la izquierda del 1. Sobre el número uno se invoca la protección de Dios. Luego, la pirámide simbolizando con su vértice superior el punto de entrada de las energías del Cosmos y su expansión hacia los distintos puntos de la base, dando la idea de un crecimiento o reproducción de las cosas materiales. En el triángulo, que se separa en la punta, el ojo de Dios, la capacidad de conectarnos con esa visión superior para permitir que todo fluya hacia nosotros. En el círculo de la derecha, el águila simboliza el poder, la fuerza y la capacidad de subir a lo alto para tener una visión más global de la vida, sosteniendo en su garra izquierda 11 flechas (11 es un número maestro) y con la izquierda, una rama de laurel, símbolo de éxito. Su cuerpo está atravesado por un blasón de 7 rayas (7 es un número mágico) y por encima de su cabeza, la estrella de David de 6 puntas, formada por 13 estrellas también de 6 puntas dispuestas en dos triángulos, uno con el vértice hacia arriba simbolizando lo material y el otro con el vértice hacia abajo, que implica lo que baja del Cosmos. Se dice que el diseño del billete del dólar fue basado en los patrones de la geometría sagrada: La pirámide de 13 pisos (13=1+3=4=tiempo) con la fecha 1776 (1776=21=3=3ra dimensión). ¿Será tal simbología una coincidencia con aquellos vaticinios que nos relatan las profecías acerca del fin del mundo? ¿O la esclavitud del hombre a través de un Nuevo Orden Mundial? 

Evolución espiritual

Desde la antigüedad el hombre ha buscado su origen, la causa de su ser y el por qué de su permanencia en este mundo. Luego, cuando se dio cuenta de que en él había facultades que lo diferenciaban de las demás criaturas, fue teniendo la idea de que le estaba reservado un destino distinto entre todos los seres de la creación. Lentamente fue naciendo en él la intuición de un Dios, la existencia del espíritu y, por lo tanto, la necesidad de elevar culto a aquel de quien creía proceder. De ahí parte su evolución espiritual, la cual no ha sido igual en todos porque divididos en razas, nacionalidades, costumbres y lenguas, unos avanzaron más que otros. Vale aclarar que la evolución no tiene relación con método alguno de crecimiento espiritual, ni por ser practicante de ninguna religión, ni seguidor de ningún maestro o de secta alguna. La evolución espiritual se fundamenta en patrones de comunicación y en la interacción con los demás y con su entorno. Así, todos evolucionamos o involucionamos. De igual modo, sin evolución interna no puede existir evolución externa. Al ser más materia que espíritu, el hombre hace más mal que bien, porque predomina en él lo material sobre lo espiritual y entonces deja el espíritu de lado; pero, cuando por cualquier motivo le ocurre algún suceso extraordinario, se da cuenta del amor que existe en su ser espiritual y se arrepiente de haber actuado en una forma inadecuada. Es entonces cuando toma conciencia de sí mismo y de que su espíritu supera a la materia, con lo cual, a partir de entonces, comienza a trabajar para vencer la materia y transformarla en espíritu. De esta forma es cuando comienza a evolucionar espiritualmente. Si en realidad desea avanzar, debe tener una visión cósmica del micro y del macro universo, así como de sí mismo y de todo lo creado. La evolución del hombre hace que la humanidad comience a observar un cambio que intenta modificar las actitudes y acciones, a fin de no seguir perturbando más a la Naturaleza y de mejorar la calidad de la Tierra que le da la vida en la materia: ésta es el vehículo donde su alma puede evolucionar, proyectar y crecer, elevándose a niveles superiores. Cuando logramos evolucionar espiritualmente, lo hacemos hacia la ecuanimidad, hacia la igualdad y hacia la constancia de ánimo, así como hacia la imparcialidad de juicio. La evolución ayuda a despertar la conciencia superior, puesto que evolucionamos para adaptarnos a nuevas y mejores condiciones de diversas índoles, pero, sobre todo, de índole espiritual. Cuando el hombre está vacío espiritualmente, cuando a su vida sólo la satisface el éxito, el dinero, las apariencias, la capacidad de llenarse a costa de los demás, la apariencia física y lo superfluo, y cuando llega hasta a negar la existencia de Dios, se abren en él fisuras que permiten la oportunidad de llenarse de trastornos tales como la violencia, los vicios, la maldad, el egoísmo, los desórdenes sexuales y otras calamidades. Cuando el hombre eleva su pensamiento, eleva sus vibraciones y éstas se irradian hacia los demás en bienestar, afecto, comprensión y ternura. Al no evolucionar espiritualmente, da la oportunidad a que fuerzas funestas como el racismo, la intolerancia, la ambición, el rencor y el odio sean las que gobiernen su existencia. Quien busca la verdad no sólo indaga el conocimiento en forma intelectual, sino accionando con la mente y el corazón en una actitud amorosa hacia la humanidad. Evolucionar es reconocer nuestra matriz divina y recuperar la conciencia de quienes somos realmente; por ello, es tiempo de anclar en la dimensión física lo más puro de nuestro ser. Somos portadores de dones y talentos. Nuestra esencia es luz. Abramos nuestro corazón para que el viento del espíritu avive nuestra llama y podamos disfrutar el despertar hacia una nueva realidad. El futuro nace del presente. Las decisiones de hoy crean nuestro mañana. 

Ovnis ¿se oculta su existencia?

En el capítulo de los viajes interplanetarios han sido muchas las muertes misteriosas de astronautas que han ocurrido tras una serie de acontecimientos misteriosos, y enigmáticos,  que han sido ocultadas, debido a que parecieran conducir a la comprobación de la existencia de seres y naves extraterrestres en el espacio. Una de esas muertes es la de Frank Edwards, investigador ufológico norteamericano, quien poseía importante información sobre acontecimientos ocurridos en las naves tripuladas. Edwards había preparado un detallado informe con las pruebas que poseía sobre la presencia de ovnis, seres extraterrestres, entorpecimiento y experimentaciones intencionadamente negativas de naves terrestres, sucedidas en lanzamientos o encuentro con ovnis. Entre los informes se conoció uno referido a astronautas rusos que perdieron la vida en el espacio, el cual  pasó a manos de un amigo poco antes de que Edwards muriera repentinamente. En el  informe aparecían los nombres de los astronautas que habían muerto camino a la Luna, en la Luna o de regreso, sin que la información hubiese sido confirmada, divulgada o admitida por la URSS. En la lista figuraban Terentity Shiborin (1959), Piort Dolgev (1960), Wassilievch Zavadovsky (1961) y Gennedy Mlkhailov y Alexy Belokonev (1961). Después del lanzamiento de  Mikhailov y Belokonev el 17 de mayo, las estaciones de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia comenzaron a captar las comunicaciones que mantuvieron con la base durante una semana. Base: “Permanezcan atentos a los instrumentos... ¡Un momento...! Comiencen otra vez. Repitan... Las señales ahora no son muy claras”... Astronautas: “Hemos perdido visibilidad. Detrás de nosotros hay una zona totalmente oscura. ¡No tenemos ninguna visibilidad”! B: ¿Nos escuchan? ¡Oigan! ¡Oigan! Envíen alguna señal. Es necesario que comuniquen cualquier novedad. Comuniquen todo”. A: “Copiado. Está bien”. B: “Ten la mano firme. Es muy necesario. Mantén la misma posición”. (Silencio entre frase y frase). A: (excitado): ¡Respondan! ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Cambiamos de posición! ¿Cómo, cómo? ¡Ustedes sabrán lo que hay que hacer, lo que tenemos que hacer”! B: “Aquí estación de la Base. Informen”. A: Sí, pronto... No, no es nada. ¡Estamos en peligro!... ¡Hay algo...Es difícil!... ¡Hay algo!... Si nosotros no lo explicamos, el mundo no lo sabrá nunca. Es muy difícil. Sí, las 8, hora de Moscú... ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Hazlo pronto! ¡No comprendo!”. En el informe también aparece transcrita una conversación sostenida durante los dos últimos vuelos; el Vodstok V de Valeri Bikovski, lanzado el 15 de junio del 63 y el Vodstok VI, de Valia Tereskova, lanzado el 16. Ambos estuvieron tres días en el espacio. En esos vuelos sucedieron hechos extraños que interfirieron. El 18 Bokovski se comunicó en un estado de agitación: “¡Un cuerpo luminoso vuela en dirección a la cápsula! ¡Algo me acompaña! ¡Vuela muy cerca! ¡Se precipita hacia mí!”. La comunicación se interrumpe. Después vuelve a comunicarse: “¡Me ha rebasado a enorme velocidad! ¡Pasó casi rozando la cápsula!” Luego, la nave no identificada se dirigió hacia la cápsula de la Tereskova. Alarmada por la aproximación del objeto, esta intenta comunicarse con Bikovski y con la base: “¡Es una enorme nave! ¡Se acerca peligrosamente. ¡Espero instrucciones...! ¡Espero instrucciones...! ¡Está muy próxima…muy próxima!”. El objeto siguió su curso y las dos naves rusas aterrizaron el 19 de junio. En la Tierra…silencio total.  Un mes antes, en un vuelo orbital, el astronauta Gordon Cooper fue seguido por una misteriosa luz verde. Al iniciar su giro, Carpenter informó a la base: “Unas partículas luminosas se acercan. ¡Son muy rápidas!  ¡Tienen más luz que las estrellas!” ¡Son ellos! ¡Ellos existen!”. En julio del 69, los astronautas del Apolo XI, Armstrong, Aldrin y Collins, lograron el primer alunizaje y Asmstrong pisó por primera vez la Luna. Le acompañaba Aldrin, mientras Collins permaneció en el módulo. Al acercarse a la superficie lunar Armstrong dijo a la base: “Vemos una luz de brillo intenso”. Mientras Aldrin desplegaba el aluminio en forma de pantalla para recoger el viento solar, sobre el negro horizonte aparecieron dos puntos luminosos que se fueron acercando y agrandando hasta definirse como dos naves”. Cuando Armstrong pisó la Luna, en un estado de gran excitación dijo: “¡Oh Dios! ¡Están ahí, son enormes!” Base: ¿Qué diablos sucede?”. A: “¡Son enormes! Son otras naves y están alineadas al otro lado del cráter. ¡Están aquí y nos observan!”. El 30 de junio del 71 el Soyuz II, tras acoplarse a la Estación Salyut y permanecer en ella tres semanas, regresó a la Tierra. Al abrir los científicos rusos la cápsula que había aterrizado sin novedad, encontraron muertos a los astronautas Dobrovolsky, Volkov y Patsavev.

¿Cuántos otros astronautas han muerto sin que la humanidad haya tenido noticias de sus misteriosos decesos?